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N° 12 y 13 - 15/2-3/00
LA INDÓMITA LUZ
Hubo un tiempo muy difícil,
muy polémico, de profundas divisiones. El problema: nada más ni nada
menos que un pueblo que se quedaba sin energía eléctrica. Dos testigos
diarios de estos acontecimientos nos dan su versión de esa época que aún
hoy genera algún que otro debate.
(Fotos de esta nota:
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)
Raúl
Severini y Arne Sampo son dos antiguos trabajadores de la energía eléctrica
de Santa Isabel ya jubilados. Recurrimos a ellos para que nos narren
diversos acontecimientos relacionados con sus antiguas tareas, de los
cuales no todos tenemos conocimiento. Específicamente hacen referencia a
la época en que la electricidad se generaba en nuestra localidad y a
hechos derivados de diferencias en la sociedad sobre estas cuestiones.
La mayoría de los relatos de esta nota transcurren en lo que fuera
el ya desaparecido Cine Gardel, demolido a principios de la década del
'90 y que estaba situado en la calle General López al 1100. Allí hoy hay
un terreno baldío detrás de un tapial con tejas rojas y una edificación
de cemento. Al lado están las oficinas de la E.P.E. y la Cooperativa de
Agua. La antigua y la nueva usina funcionaron en ese lugar y entre el
final de una etapa y comienzo de otra existió un tiempo de candentes
discusiones y divisiones con ribetes violentos.
En casa de Raúl, cerveza mediante, charlamos sobre estos temas.
¿Cuando empezaron a trabajar en la usina?
Raúl: Empecé a trabajar en la Sudam el 20 de octubre de 1944.
Esta empresa tenia unos motores viejos. Con el Otto-Deuthz de 200 H.P. de
6 cilindros dábamos luz a todo el pueblo a la noche y a medida que
mermaba el consumo usábamos los otros: el Savoia, el Otto y el Crosley
que era el más chico.
Arne: Yo entré en el '49. Había dejado un trabajo y Caire, que
era el encargado, me ofreció trabajar en la usina. Estuve 5 meses a
prueba y entre 10 postulantes quedé yo.
Después vino la Cooperativa Eléctrica. ¿Cuál era el estado
de los motores cuando los compraron a la Sudam?
Raúl: La Cooperativa se hizo cargo en el '46. En ese tiempo todavía
andaban bien. Eran, si, máquinas vieja que necesitaban muchos cuidados y
de las que no se conseguían repuestos.
¿El servicio era de 24 horas siempre?
Raúl: Si siempre. Siempre 24 horas. Hasta que la Cooperativa se
hizo cargo y después de un tiempo empezaron a romperse las máquinas.
Arne: Cuando entré yo ya habían empezado los problemas. Además
los motores ya estaban quedando chicos porque la demanda iba aumentando.
Raúl: Aumentaba, pero no había máquinas para dar luz. Ya habíamos
empezado con los cortes.
Arne: Fijate vos que le teníamos miedo a que encendieran dos
bombas de riego que había... Y a las panaderías también.
Raúl: Con el Savoia, que ya estaba viejo y no daba más, tirábamos
el alumbrado público. Cuando empezaban a trabajar las panaderías, a las
4 de la mañana teníamos que poner otras máquinas.
¿Siempre tuvieron las mismas tareas?
Raúl: Siempre. En esa época estábamos en la sala de máquinas.
Había turnos rotativos con francos semanales. Yo era maquinista
relevante. Trabajaba menos turnos que ellos pero ayudaba al jefe de máquinas
que era Aldo Caire. Las cosas empezaron a venirse a menos. Traían motores
prestados, equipos marinos chicos... ¡Porque los otros no daban más!...
¿Que clase de electricidad producían?
Raúl: Corriente continua. Los motores hacían mover sus
correspondientes dínamos.
Arne: Algunos las movían con correa y otros directamente.
¿Todo se rompió al mismo tiempo?
Raúl: No, se fue terminando de a poco. Primero se rompió el
equipo con que dábamos luz a todo el pueblo, el más grande, el
Otto-Deuthz. Se le rompió una biela... después no se conseguían los
aros, ya no daba más. Al faltar esto habían alquilado un tractor. Con
una correa larga hacíamos andar esa dínamo. Pero el tractor se
calentaba... había cada vez más dificultades.
Arne: Eso era ya por el '52 y' 53.
Mientras tanto comenzaban los problemas políticos...
Raúl: Claro. Empezaron los problemas mecánicos y... con la gente.
El directorio de la Cooperativa estaba dividido y el pueblo también, en
radicales y peronistas. Los peronistas en ese entonces eran muy fuertes.
Finalmente consiguieron un motor nuevo, el M.A.N. de 300H.P., con
generador de corriente alternada. Pero cuando lo estaban por traer y
cuando ya lo teníamos adentro, para armarlo y hacerle la base empezaron
los líos. Los radicales querían devolverlo y conseguir dos de 150 H.P.
Pero...con un motor solo no iban a poder dar el servicio sin
cortes.
Raúl: Si, pero resulta que ya estaba acá. Se había conseguido
casi por casualidad... ¡Como lo ibas a devolver! Se discutió tanto...
hasta que al final se instaló.
Arne: Si se hubiesen instalado dos de 150 H.P. de la manera que se
modernizó el pueblo a los pocos meses hubiesen quedado chicos.
Raúl: Al poco tiempo de instalado el motor nuevo, Yaco Raimondi
trajo una tornería de Venado Tuerto. Ahí también tenían problemas de
corriente y acá, en ese momento, teníamos de sobra.
¿Cuanto tiempo duró la época de los cortes?
Raúl: En el '50 ya había problemas, no había luz en las
calles... y duró hasta el '55 que fue cuando se solucionó.
¿A que hora cortaban?
Arne: En cualquier momento. Y dábamos luz por sectores.
Raúl: Claro cortábamos más o menos, desde el mediodía hasta las
2 de la tarde. Después, a la noche. Para las 12 estaba todo a oscuras.
Estaba todo parado aunque nosotros hacíamos los turnos igual. A las 6 de
la mañana empezábamos otra vez.
Supongo que al instalarse el equipo nuevo debieron hacer grandes
cambios
Raúl: Se hizo la usina nueva, tableros nuevos y también líneas
nuevas. Se generaba 220/380 voltios directamente ala línea, sin
transformadores. Al M.A.N lo ayudábamos con otro motor, el Buda, que habían
comprado para la usina vieja. Se le puso un generador de corriente
alternada y lo hacíamos funcionar en horarios de bajo consumo. Pero,¡nos
costaba tanto hacerlo arrancar!...
Arne: Un tiempo después se consiguió otro equipo, más grande, el
M.W.M., de 500 H.P. y se instaló junto al M.A.N.
Raúl: El pueblo se agrandó, todos pusieron heladeras,
bombeadores...Como el M.A.N. ya nos quedaba chico, pasó a trabajar en las
horas de bajo consumo y con el M.W.M. abastecíamos al pueblo.
¿Cómo manejaban el tema del voltaje en ambas usinas?
Raúl: En la primera, de corriente continua, había un tablero con
un reóstato para regular a mano el voltaje. Con los equipos nuevos de
corriente alternada había un regulador de voltaje automático.
Con estos además tenían que observar los ciclos, la
frecuencia...
Raúl: Era de 50 ciclos, como ahora. Para acoplar las dos máquinas
se usaba un frecuencímetro. Ponías el motor en marcha y regulabas los
ciclos con el que ya estaba andando. Desde el tablero se manejaba la
velocidad. Una vez igualadas en 50 ciclos las acoplabas y sacabas después
la otra para pararla.
¿Las dos máquinas juntas no se usaban?
Arne: Si, se podía. Pero casi nunca era necesario.
¿Cómo eran los turnos para mantener todo en funcionamiento?
Arne: Cuando yo entré, trabajábamos 8 horas corridas: de 5 de la
mañana a 1 de la tarde, de 1 a 9 de la noche y después hasta las 5 de la
mañana. Para 1950 ya estaban los convenios y trabajábamos turnos de 6
horas.
Raúl: Eran turnos de 1 sola persona. Teníamos que controlar el
agua, el aceite, el voltaje si subía o bajaba...
¿Cómo ponían en marcha a los motores?
Raúl: Con aire comprimido. Tanto los viejos como los nuevos. Había
un cilindro de arranque para cada uno. Los nuevos además contaban con un
compresor.
¿Y el sistema de enfriamiento?
Raúl: En la usina vieja teníamos arriba un tanque con agua. El
agua pasaba por los motores, enfriaba y quedaba en una pileta. después se
la elevaba y caía por una torre de enfriamiento y se la mandaba otra vez
al tanque. En la nueva, el sistema era parecido, pero con dos piletas. Una
con el agua caliente de los motores y la otra con la ya enfriada en la
torre.
¿Por qué pararon los motores definitivamente y conectaron con
Venado Tuerto?
Raúl: Se rompió una biela del M.A.N. y lo dejaron trabajar como
media hora. Entonces el cigüeñal se ovaló. Hicimos todo lo posible con
limas, papel de lijas para tratar de hacerlo cilíndrico. Pero...
imposible. Había que desarmar todo! Y no había plata para repararlo. Poníamos
una biela y no aguantaba ni 4 horas.
Arne: Con un solo equipo no podíamos dar luz, entonces nos
prendimos de la línea. Además el consumo ya nos estaba superando otra
vez.
¿Y que pasó con todos los empleados?
Raúl: A la Cooperativa de Venado Tuerto fueron trasladados
Irundino y Jacinto Pozuelo, Horacio Otañe y "Bicho" Marinelli.
Arne Sampo, mi hermano Hugo y yo quedamos en redes junto a Cirilo Colomba
que hacía ese trabajo. Raúl Paggi y "Tati" Basignani siguieron
en la oficina.
Arne: Eso fue en el '63. Los que fueron a Venado, con el tiempo
fueron todos jefes. Tal vez por la antigüedad, pero también por la
experiencia que adquirieron acá.
¿Las usinas siempre estuvieron en el mismo lugar?
Raúl: Si siempre, en la calle General López, al lado de lo que
ahora es la oficina de la E. P. E. Adelante estaba el Cine Gardel y detrás
la usina, la vieja.
¿Podían ver las películas mientras trabajaban?
Raúl: Veíamos algo. Nos dejaban un poquito los postigos abiertos
y mirábamos.
¿Venían artistas?
Raúl: Si, algunos venían. Uno del que me acuerdo, por ejemplo, es
de "Semillita", un actor cómico, narigón, que trabajaba en las
películas con Sandrini.
Como lo único que había era el escenario, los artistas se lavaban en el
baño de la usina.
Arne: No vimos muchos actores porque al poco tiempo de que
empezamos a trabajar el cine cerró. Antes habían venido muchos actores y
cantantes pero nosotros no los conocimos.
¿Quien era el dueño del cine y teatro?
Raúl: De los que me acuerdo, primero Marín, después tres socios:
Bertú, Pinilla y mi papá. Más tarde se dividieron y siguió Pinilla
solo, después pasó a manos de Caire y este se lo vendió a unos de Villa
Cañás que terminaron cerrándolo.
¿Los motores de la usina que estaba detrás del cine no
molestaban cuando pasaban las películas?
Raúl: No, era un zumbido, no más. Pero no molestaba.
Arne: Además había una pared que paraba el ruido. Me acuerdo, si,
que cuando vivía en el campo y venía al pueblo no podía dormir por el
ruido del escape, no estaba acostumbrado.
Raúl: Era característico en el pueblo el ruido de los escapes de
los motores.
¿La usina nueva en que lugar se instaló?
Raúl: Cuando se compró el primer motor grande, el M. A. N., se
dividió el cine. En la parte de adelante, en el hall, se instaló la
oficina de la Cooperativa de Luz. En lo que había sido la sala, se sacó
el piso de madera y se pusieron mosaicos, se hicieron ventanas, se
instalaron los motores y en el escenario se montaron los tableros de
controles.
Siempre he escuchado relatos sobre esa época, en que ya la usina
vieja no funcionaba bien y estaban por armar la otra. Especialmente sobre
lo ocurrido una noche en que hubo peleas y tiros. ¿Que recuerdan de todo
eso?
Raúl: Me acuerdo de esa noche como si fuera hoy. Lo que no
recuerdo es la fecha exacta.
Arne: Eso debe haber sido a fines del '54.
Raúl: El directorio de la Cooperativa estaba dividido en radicales
y peronistas. Los peronistas querían traer el motor grande, los radicales
querían dos más chicos.... Se reunían en la oficina que ya estaba
instalada en hall del cine, en la parte de adelante. Toda la gente del
peronismo, cada vez que había reunión se quedaban afuera. Había ahí
arena, ladrillos y otros materiales para hacer la base del motor que
estaba por llegar. No había luz, porque los motores a esa hora de la
noche ya no funcionaban y la gente estaba toda ahí, al lado de las
ventanas, de las puertas. Adentro discutían fuerte y desde afuera
golpeaban las ventanas y puertas. Hasta que una noche se pasaron, uno
rompió un vidrio de una trompada y entonces salieron los que estaban
adentro.
Mientras tanto, en frente, detrás de un tapial que estaba donde ahora está
el galpón grande de la Cooperativa Unión y Fuerza, estaban escondidos
algunos radicales. Desde ahí uno tiró unos tiros. También tiraron desde
la esquina de lo que ahora es Gutiérrez (Sarmiento y Gral. López). Uno
de los peronistas parece que respondió a estos tiros...
Y hubo un herido...
Raúl: Si, "Aguilerita" la ligó. Un tiempo después murió,
pero no debe haber sido por el balazo como algunos dijeron, fue una
complicación de una peritonitis. El estaba de mirón, como todos los demás,
en la puerta de la sastrería de Varela, que le alquilaba a la Cooperativa
de Luz y que ahora es la oficina de la E. P. E. Te podés imaginar, hubo
trompadas, tiros... y todo en la oscuridad.
Arne: Ibamos todos a curiosear, nos metíamos en la sastrería...
Estaba todo lleno de gente ahí.
Raúl: Eso fue en la época en estaban haciendo la sede del Club
Belgrano y alquilaban en la esquina de 25 de Mayo y Gral. López.
Esa noche yo entraba a trabajar a las 12, porque hacíamos los turnos
aunque no encendíamos las máquinas. Salí de mi casa (25 de Mayo 1255) y
cuando cerré la puerta sentí los tiros. Me imaginaba ya que algo pasaba.
Me quedé un rato a ver si Rosita, mi mujer, había escuchado, pero como
no dijo nada me fui. Cuando estaba pasando frente a la obra del Club
Belgrano, todo en plena oscuridad, siento que vienen unos cuantos
corriendo, entre ellos mi hermano Huguito. "¡No vayas, no vayas que
están a los tiros!", me decían.
Igual fuí, más despacio. Ya no había más tiros, pero había un lío bárbaro.
Unos discutían y peleaban en una esquina. ¡Estaban autoridades, el
comisario...! ¡Un grupito por acá, otro por allá...! Un lío bárbaro!
Cirilo Colomba no se por que razón estaba de turno. Cuando llegué le habían
dado la orden de poner en marcha uno de los motores para dar luz a una
sección de la calle. Así que hicimos arrancar al Otto para iluminar ese
sector.
Eran las 6 de la mañana, cuando ya me iba a dormir, y todavía había
gente discutiendo y comentando...
¿Además de trabajar en la usina ustedes hicieron otras tareas?
Arne: En 1963 se hizo la conexión con la línea de Venado Tuerto,
cerró la usina y pasamos a trabajar en redes.
Recuerdan algunos trabajos?
Raúl: En ese año se inauguró la primera iluminación con lámparas de
gas de mercurio. Después, en 1968, se mejoró esta iluminación pero ya
con columnas como las que vemos ahora.
¿Alguna vez estuvieron en una situación muy peligrosa mientras
trabajaban?
Raúl: Una de las más peligrosas y que más me acuerdo ocurrió
frente a la iglesia. Estábamos nosotros dos con Cirilo Colomba que había
subido a un poste. No se cómo, tocó los cables con el brazo y la
descarga eléctrica le hizo perder el conocimiento. Enseguida cortamos la
corriente, pero hubo que bajarlo, porque estaba desmayado y atado con el
cinturón. Mientras tenían la escalera llegué hasta arriba, lo desaté y
bajamos despacito. Cuando estuvimos abajo lo cargamos en el camión y lo
llevamos del Dr. Sylvester que lo atendió enseguida.
Más adelante la Cooperativa le cedió el servicio a la E. P. E.
¿Ustedes siguieron trabajando?
Arne: Si. Fue en 1974. Primero era la D. P. E. (Dirección
Provincial de la Energía) y más adelante pasó a ser la E. P. E.
(Empresa Provincial de la Energía)
Raúl: Cuando tomó el servicio la D. P. E. yo pasé a ser jefe de
redes de 2ª y encargado del servicio. Por eso me jubilé como jefe de
redes, con 38 años de servicio.
A veces se piensa que ustedes tienen muchos privilegios...
Raúl: Y, son los convenios colectivos de trabajo. Nosotros no
pedimos nada, vino todo. Lo hacían los del gremio. Algunos de esos
bene-ficios, después de jubilados los seguimos teniendo y otros ya no.
Arne: Aparecieron en la primera época de Perón. El gremio antes
no existía y pasó a ser uno de los más fuertes.
En el lugar donde funcionaron las usinas podemos encontrar aún hoy
vestigios de esa actividad brotando a flor de tierra. Son las bases de
cemento de aquellos motores que tanto dieron que hablar hace unos 50 años.
Es parte de la historia de Santa Isabel que se niega a ser olvidada.
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- Rosita Pellegrini,
la esposa de Raúl, nos cuenta algunas anécdotas referidas a la vieja
usina.
"Cuando nos casamos fuimos a vivir a una casa que alquilamos, que
está atrás de la de calle San Martín 1143. El patio se conectaba
con el de la usina a través de una abertura en el tejido, así que Raúl,
para ir a trabajar, pasaba por ahí. Una noche que él estaba de turno
se sintió una explosión impresionante y se cortó la luz. Fuí a
ver, muy asustada, lo que pasaba. Pasé por ahí, en camisón,
pensando que algo malo había ocurrido, estaba desesperada y no podía
creer lo que me decían los que ya habían llegado, que Raúl no tenía
nada. ¿Que pasó? Se había cortado una correa de un motor y había
golpeado contra el techo de chapa haciendo un ruido que asustó a
todos."
"Hubo un tiempo en que uno de esos motores viejos andaba muy mal,
tiraba hollín y aceite por el caño de escape. Las vecinas de la
manzana iban a reclamar a la usina porque no podían tender la ropa
que siempre quedaba negra, toda sucia. Teníamos que lavarla otra vez.
Como no había solución escuchábamos si andaba o no ese motor, al
que ya le conocíamos el ruido. Cuando lo paraban tendíamos la ropa y
estábamos atentas a que arrancara para juntarla."
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