Nº 101 - 28/07/09
LA
SOCIEDAD ESPAÑOLA Y SU PRADO ESPAÑOL.
El origen europeo de gran parte de la
población que componía al Santa Isabel de sus primeros
años ha quedado evidenciado, entre otros, con la
creación de las instituciones afines a las
nacionalidades mayoritarias.
El 18 de septiembre de 1910, apenas un año y
medio después de fundado Santa Isabel, un grupo de
inmigrantes españoles crearon la Sociedad Española de
Socorros Mutuos. La primera Comisión Directiva estaba
compuesta por este grupo de entusiastas: Julian Pando,
Cito Gamberté, Roque Rico, Gines Carbonell, Pedro Albert,
Miguel Falagán, Antonio Tarragó, Miguel Escudero,
Francisco Diez, J. A. Muñoz y Plácido García.
La entidad tenía como finalidad la concreción
de un lugar en donde reunirse los connacionales, además
de generar la fraternidad y la ayuda mutua entre sus
miembros.
Aunque no se conocen datos exactos, se sabe que
la Sociedad Española logró, con el tiempo, construir su
sede social emplazada en calle Belgrano, al lado de la
Iglesia Santa Isabel de Portugal. Se estima que esto
debe haber ocurrido en la década de 1920, a juzgar por
algunas fotografías que muestran a la Iglesia, que se
inauguró en 1922, totalmente desolada, sin
construcciones aledañas.
La Sociedad Española, tal como la han conocido
varias generaciones de isabelenses ocupaba la esquina de
Belgrano y Mitre. Al lado de la Iglesia había una
construcción de material de estilo antiguo, con salón y
otras dependencias y, en la esquina, el llamado Prado
Español.
El Prado -a secas, tal como se lo llamaba-
estaba cercado por una alta verja de gruesas columnas
coronadas con tejas y, en la esquina, se encontraba el
arco de entrada, con sus portones y boleterías, del
mismo estilo ibérico. En el amplio predio, había algunos
árboles y se levantó una construcción de maderas y
chapas a cuatro aguas, que se cerraba con lonas, en las
que se han celebrado infinidades de bailes, fiestas de
carnaval, almuerzos y cenas teniendo como animadores,
más de una vez, a importantes figuras del espectáculo
nacional.
En octubre de 1945 todas las instalaciones
fueron alquiladas por Mario Miculán y familia, quién
puso una heladería y bar, además de atender los eventos
que se realizaban en el Prado. Este fue uno de los bares
más exitosos de la localidad ya que en su mayor apogeo
la vereda de Belgrano, que en ese entonces terminaba
sobre la calle que era de tierra, fue extendida por
medio de maderas sobre la cuneta para dar mayor espacio
para las mesas que, en tiempos de verano, eran ocupadas
por grandes grupos de amigos hasta la esquina y aún
dentro del Prado.
La Sociedad Española fue también el lugar desde
donde se realizaron unas de las primeras emisiones
radiales -por decirlo de alguna manera- cuando por medio
de amplificadores y bocinas, instaladas allí mismo en la
década de 1950, se pasaba música y publicidades.
En el verano de 1969/1970 los Miculán se
trasladaron a un local propio y la actividades, que ya
venían en decadencia, pasaron a ser casi nulas, mientras
que las instalaciones comenzaron a dar importantes
señales del paso del tiempo y de la falta de
mantenimiento.
En marzo de 1975, viendo que los objetivos de
la entidad no estaban acorde a los tiempos y que era
imposible la recuperación tanto social como material, se
realizó una Asamblea que decidió vender el inmueble y
donar lo recaudado al Hospital Miguel Rueda. La compra
la realizó la Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel,
Ltda. que construyó el edificio de su nueva sede la que,
a la postre, terminó en manos del Banco Credicoop Coop.
Ltdo.
Aunque se puede pensar que nada ha quedado del
Prado Español, algunos vestigios de él aún se pueden
encontrar. En el terreno aledaño al Banco todavía se
puede hallar, expuesto a la intemperie, parte del piso
de baldosas negras y amarillas que cubrían toda la parte
techada, aquel que en el centro tenía las iniciales de
la Institución y que -según dicen algunos observadores
memoriosos- yace debajo de la actual edificación.
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