Nº 105 - 25/11/09
PLAZA 9 DE JULIO
Delimitada
por las calles Belgrano, Mitre, José Ingenieros y 25 de
Mayo, esta manzana, la Nº 60, fue asignada a plaza por
la empresa que realizó la colonización, Devoto & Cía.,
en cumplimiento de una ley provincial que la obligaba a
destinar terrenos para ese y otros fines, a cambio de la
exención de ciertos impuestos.
En algún lugar de este lote se colocó la piedra
fundamental del pueblo cuando se realizó el remate de
tierras que le dio origen, los días 8 y 9 de febrero de
1908.
Por supuesto, en un principio sólo fue un solar
plagado de yuyos en el que, según relatos, en más de una
oportunidad ha pastado el ganado.
En 1913 la plaza ya contaba con algunos
árboles. Esto se desprende de las actas comunales que
hablan sobre el recambio de árboles como así también de
que el terreno fue arado completamente.
Para mediados de la década de 1920 los árboles habían
prosperado, se había instalado la iluminación y ya era
un lugar de esparcimiento.
En 1930 el nombre de 9 de Julio fue cambiado
por el de 6 de Septiembre en conmemoración al golpe de
estado que ese día de 1930 destituyó a Yrigoyen. En 1933
fue restituida su denominación original.
En los últimos años de la década de 1930 y los
primeros de la de 1940 la plaza fue remodelada
totalmente y se levantó el mástil, ícono y orgullo
isabelense, cuya altura es de 33 m.

Plaza
9 de Julio |
Según el relato de uno de los obreros de esta
remodelación, Adolfo Amadío, la obra se comenzó en 1939
y se terminó en 1940. El mástil fue armado en el suelo y
luego colocado por una empresa rosarina cuyos obreros
eran de origen alemán, quienes utilizaban este idioma
para comunicarse durante los trabajos. Primeramente se
hizo una base de cemento de 3m. de diámetro por 2m. de
profundidad desde el nivel del suelo y, en el centro,
1m. cúbico más hacia abajo. Para colocarlo armaron una
torre más alta que el propio mástil, con una pluma lo
pararon y luego le colocaron una rienda hacia cada
esquina de la plaza para ponerlo a plomo. La parte en
que asienta sobre el cemento es de hierro amarrada a la
base mediante cuatro bulones.
La explanada original fue realizada por los
constructores Calcaprina y Dazi. Pero a pesar de su
belleza no se terminó y fue desarmada poco tiempo
después porque generaba ciertas incomo-didades al izar
la bandera. Por este motivo, luego de algunos años, se
le quitó la parte superior. Hugo Larripa, obrero de la
remodelación de la explanada, contó que al haberle
sacado parte del sustento superior, el mástil oscilaba
mucho, se temía que hubiese filtraciones de agua y que,
finalmente, se cortara. Sixto Boschetti se hizo cargo de
la obra de remodelación de la explanada alrededor del
año 1945, dándole el aspecto que aún permanece, cuyas
escalinatas pertenecen al proyecto original.
En cuanto a los demás trabajos de remodelación
de la plaza, estos se terminaron en septiembre de 1940.
Se hicieron las veredas, se colocaron cables
subterráneos y cañerías para el riego, y, entre otras
cosas, se colocaron nuevos bancos (los antiguos aún
existen ubicados en el parque del Hospital Miguel
Rueda). Fue una gran obra para la época, que tenía una
estética paisajística integral y que fue motivo de
orgullo durante varias décadas.
Con el correr del tiempo se le fueron agregando
nuevas ornamentaciones y árboles que fueron alejándose
de la idea original.