Nº 95 - 20/12/08
PAYAMÉDICOS. SE PUEDE ESTAR COMPLETAMENTE VIVO, ANTES DE ESTAR
DEFINITIVAMENTE MUERTO.
Repetida hasta el cansancio por la televisión, la película Patch Adams
(Dr. de la Risa) que protagoniza Robin Williams, se basa en la vida de
este médico estadounidense que en 1970, convencido de que en un ambiente
de felicidad existen pacientes más saludables o con la suficiente
motivación para mejorarse pronto, decidió llevar a esos lugares su
vocación de payaso y clown. Fue esa película la que nos introdujo a
millones de argentinos en el conocimiento de su invento, la “risoterapia”,
que realiza con fines médicos y terapéuticos, siendo el responsable de
la inclusión de ésta en la medicina moderna.
Patch Adams organiza cada año un grupo de voluntarios de todo el mundo
como payasos, para llevar esperanza y diversión a huérfanos, pacientes y
a la gente en general. En una de esos viajes, en 2005, visitó el
Hospital Garrahan de Buenos Aires y varios hogares infantiles.El ejemplo
y las inquietudes de Adams también prendió en la Argentina con la
creación, en 2003, de una entidad civil sin fines de lucro denominada
Payamédicos, siendo sus fundadores el Dr. José Pellucchi (psiquiatra) y
la Lic.en psicologia Andrea Romero, que luego se extendió por otras
ciudades, entre ellas Rosario.
Allí está radicada Melisa Costas, integrante de esta corriente medicinal
que, al igual que en la célebre película, combina pelucas, narices y
trajes de colores en las habitaciones de los enfermos. “Nací en Santa
Isabel un 3 de diciembre; en el Sanatorio Santa Isabel, con el Dr.
Araujo y el Dr. Armando, el día del médico”, nos dice. ”¿Será casualidad
o causalidad?; siempre hago el chiste de que nací el día del medico, ese
es mi karma, pero es para discutir si con la vocación se nace o se
hace”.
Es que la joven estudió medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de
Rosario; además estudió psicoanálisis en la escuela de Freud, está
haciendo una tecnicatura en Epidemiología, es ayudante de la Cátedra de
Pediatría en los laboratorios de diarrea y deshidratación pediátrica,
pertenece a Payamédicos y estudió Zooterapia con distintas razas
caninas.
¿Cómo son las terapias con animales?
=Es maravilloso el trabajo que hacen los perros, por ejemplo los
labradores o los goldens, con no videntes, hipoacúsicos y enfermedades
motrices, entre otras. Y además soy payamédica, Es importante aclarar
que tanto Payamedicos como la zooterapia no son medicinas alternativas,
sino una forma diferente de ser medico.
¿De qué se trata Payamédicos?
=Es el desdramatizar la relación medico-paciente y olvidarse del
guardapolvo blanco. Da excelentes resultados en el tratamiento y permite
el juego, la risa, la creatividad, perder el miedo al doctor, olvidar la
enfermedad aunque sea por un rato y liberar endorfinas. La propuesta
tiene un fin terapéutico, al liberar endorfinas, que son pequeñas
proteínas producidas a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula
ubicada en la base del cerebro, el paciente percibe una disminución de
la ansiedad y una sensación de bienestar general. La risa es un factor
importante para la liberación de estas sustancias beneficiosas para la
salud.
Cada clown tiene su paya DNI con su nombre y existe un padrón en el cual
figuramos para que no se repitan, lleva un nombre de pila y apellido
relacionado con medicina, está la Dra. Bernarnida Metionina, el Dr.
Benito Globulito, la Dra. Lila Percentila, el Dr. Verdin Vacunin y la
Dra. Flora Susana Sana, entre otros. La propuesta es de alta ternura
para que en un hospital la fantasía, la risa y la calidez también tengan
su espacio. Así, el estetosflorio, mitad estetoscopio, mitad flor, sirve
para escuchar el corazón de los pacientes. Un payamédico, mitad payaso,
mitad médico, llega al hosptial desde Saturno en su payanave y trae sus
jerinmaraca y payaremedios con vaquitas de San Antonio. Toda esta
fantasía tiene como propósito atender el corazón, ese que sirve para
enamorarse.
Con esta terapia los pacientes cambian el estado de ánimo, la actitud y la
conducta, consumen menos analgésicos y somníferos; los que están en
condiciones de comer lo hacen mejor y se activan los recursos del
paciente para su propia recuperación.
¿Cómo te interesaste por Payamédicos?
=En realidad a mi siempre me gusto el psicoanalisis, y en verdad no me
gusta la clínica médica, pero estudié medicina porque supongo que dentro
de mí siempre sentí que se podía trabajar de otra manera y combinar
conocimientos, experiencia y humor, desdramatizar el guardapolvo blanco
y esa relación médico- paciente tan formal del siglo pasado. Yo sabía de
Patch Adams, así que me inscribí en Payamedicos, estudie, me recibí y me
permití soñar con un sistema medico diferente, ni mejor ni peor,
simplemente diferente.
¿En que lugares trabajan con esta terapia?
=En el Hospital Centenario, en pediatría, trabajamos los sábados, en
maternidad los domingos y en un geriátrico de zona sur los lunes.
¿Cómo reacciona la sociedad con lo que Uds. hacen?
=Los Payamedicos esta muy instalado en la sociedad y en Rosario la gente
nos esta conociendo. Una de las formas de darnos a conocer son las
“Payamarchas” que realizamos para repartir alegría, con todas nuestras
técnicas, en el Hospital Granaderos a Caballos (San Lorenzo) o el
Monumento a la Bandera. Además, firmamos convenios con el Hospital
Centenario y estamos en trámites con el Hospital de Niños Víctor J.
Vilela. Realizamos trabajos en distintos hospitales llevando alegría,
risas y canciones a los niños y adultos internados.
¿Suelen ser rechazados por los pacientes?
=Nunca nos pasó, siempre se muestran dispuestos. Algunos tal vez tarden
un poco más en contagiarse de la risa, pero nunca ocurrió que nos
rechacen. Los Payamédicos trabajamos al lado de la cama del paciente y
siempre se le pide consentimiento para su intervención, nunca se trabaja
por imposición. Por otra parte estamos preparados para garantizar el
respeto y la confidencialidad que requiere el medio sanitario y el
hospitalario, por eso estamos formados en el dominio de tres áreas
estrechamente relacionadas: artística, psicológica y su adaptación al
medio hospitalario.
¿Además de tus conocimientos en medicina, también te preparás
artísticamente?
=Si, estudie técnicas de clown, es parte de nuestra formación. En
noviembre fui a un congreso internacional de clown en Buenos Aires, fue
maravilloso, había médicos de Italia, Uruguay, Brasil, Venezuela, de
toda la Argentina; todos juntos estudiando clown y comedia para luego
realizarlas en el hospital. Se puede hacer arte en una sala de oncología
y lo más maravilloso es que se puede reír a pesar de la enfermedad y la
muerte. Está demostrado científicamente que el buen humor extiende el
pronostico de vida especialmente en inmunodeprimidos. Yo estoy en
oncología en donde hay niños con leucemia y una adolescente con cáncer
de estómago y te puedo asegurar que los resultados son muy buenos.
Después de tanto dolor y sufrimiento, todos están esperando que lleguen
los payamedicos para jugar, nos espera el paciente pero también la madre
y la familia que está sufriendo muchísimo, y las enfermeras también nos
esperan. Hay mucho estrés, lagrimas y miedo en esas habitaciones y
nosotros llevamos un poco de color y amor.
Siendo tu misión la de desdramatizar la situacion y ayudar al
paciente, ¿Qué es lo que te ocurre cuando tu día no es el mejor?
=Generalmente cuando te ponés la ropa de payaso tratás de cambiar tu
interior y de transformarte. Pero además cuando ves lo positivo que se
genera en el otro, tu estado emocional también mejora. Es una terapia de
ida y vuelta, que mejora al paciente pero que te hace replantear un
montón de cosas de la vida, del valor que tiene y de cómo, con tan poco,
uno puede hacer tanto bien.
Con los abuelos se realizan los mejores trabajos, porque se atreven a
soñar a volver a vivir y sentir como cuando eran niños, se sienten
vivos, con ganas de jugar, contar historias y hacer preguntas, nos
esperan ansiosos cada semana y nos preparan dibujos, poemas, canciones
hasta nos sacan fotos.
¿Qué se necesita para ser un payamédico?
=Tener ganas de cambiar lo negativo en algo hermoso y saber reírse de
uno mismo. Necesitas creer en esta técnica, sentirlo y vivirlo
intensamente, Payamedicos es una caricia para el alma.
¿Cuáles son las experiencias que has acumulado con los distintos
pacientes?
=Especialmente cuando trabajamos con abuelos y con enfermos de cáncer
los resultados son mejores, porque nuestro clown lleva una esperanza a
tanto sufrimiento, un poco de diversión; crea una ilusión a aquellos que
saben que van a morir. Hace poco trabajamos con una mujer mayor con
cáncer y a los pocos días murió. Sin embargo las enfermeras nos contaban
que estaba contenta hasta que llegó el momento de partir, y lo hizo en
forma muy tranquila. También te puedo mencionar lo que me sucedió con
Lucas, de 2 años, con leucemia. Fue una experiencia increíble. Mientras
le hacían quimioterapia, se descompensó y se puso hipertenso. Todos
pensamos que moría, en un momento escucho que me dice: “payaso, vení”.
Se me dio vuelta el mundo!. Y con mis compañeros empezamos a trabajar
con nuestras técnicas de clown, burbujas, canciones, música; todo en la
Sala de Oncología del Hospital Centenario. Poco tiempo después la
pediatra nos avisa que la presión de Lucas estaba bajando, la mamá
lloraba porque su hijo moría pero empezó a cantar y bailar para darle
fuerzas, todos estábamos al lado de la cama en la quimioterapia,
desdramatizando el momento. Pusimos fuerza, ganas de vivir y mucha
alegría. Fue una verdadera locura, un delirio médico, pero Lucas sigue
vivo y la esta peleando. Ese día entendí la importancia de nuestro
trabajo, en momentos de tanta tensión es fundamental mantenerse
tranquilos y no sentir miedo, esa tranquilidad y energía positiva ayudó
a que la presión arterial de Lucas bajara; a todos nos gustan los
payasos.
En los geriátricos, los abuelos y las enfermeras esperan nuestra llegada.
Un ejemplo es una mujer que normalmente está con un camisón, toda
desarreglada durante la semana, pero los lunes que nosotros vamos a
visitarlos, se cambia, se viste bien y se arregla para recibirnos, hasta
se pinta y se hace los rulos. Para ella, nosotros somos su única visita
y diversión, es un motivo para vivir: Hay que recordar que muchos
abuelos son abandonados en los geriátricas o no tienen familia.
Este tipo de vivencias demuestra que se puede, y que desdramatizar todo
el periodo de internación y atravesar los miedos con alegría da
resultados.
Se puede estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto.
Podrán decir que estamos locos, pero no somos los únicos.
www.payamedicos.org.ar