30/04/10
- 08.05 hs.
Campaña "Una chapa para la 214".

El humor de Gerardo Severini hace referencia a la actualidad
edilicia de la escuela Nº 214. |
Es por todos conocido que la única escuela a nivel
secundario en la que convergen todas las escuelas primarias
del distrito Santa Isabel es la Escuela Nº 214. También es
sabido que la educación secundaria ya es legalmente
considerada como obligatoria y es una realidad que, para
tener acceso a niveles superiores de estudio o para alcanzar
empleos con mayores exigencias de capacitación, lógicamente
el requisito de mínima que se necesita es el de tener
estudios secundarios completos.
Aparte de lo anterior, con la implementación de la “Asignación universal
por hijo”, las familias, para cobrar dicho aporte, deben
presentar entre otras cosas certificados de estudios y de
vacunación de los chicos. Todo esto determina que la
cantidad de alumnos que actualmente concurren a la 214 sea
cada vez más elevada por lo que mayores son los gastos y las
inversiones que hay que realizar para alcanzar al menos, un
grado de confort y de eficiencia en el dictado de las
clases.
Lo que no todos deben conocer es que una escuela recibe periódicamente
aportes de los gobiernos nacionales, provinciales o locales
y que estos montos no son cifras muy abultadas, por lo que
sólo se puede afrontar a duras penas el mantenimiento de las
instalaciones y bienes existentes y los gastos que implican
la compra de papelería, útiles administrativos, de limpieza
y un montón mas de etcéteras; lamentablemente nunca se
logran alcanzar los objetivos que se plantea la dirección de
la escuela por el conocido escaso presupuesto de educación.
Si bien la Escuela 214 posee muy buenas instalaciones, los progresos que
se vieron en el edificio corresponden a la construcción del
ala nueva que comprende el Laboratorio y la Biblioteca, y
los aportes para la concreción de estas nuevas salas se
obtuvieron de un plan de gobierno que apunta justamente a
elevar el interés de los jóvenes en la lectura y en las
ciencias. Estos aportes recibidos hace ya un tiempo se
debieron dedicar exclusivamente a ese proyecto, y realmente
no abundan otros planes como para reparar las viejas
construcciones ya existentes edificios escolares.
Por último es conveniente que la población conozca el estado
actual de las instalaciones, si es que no se enteró nadie
todavía por boca propia de docentes o alumnos; a grandes
rasgos se puede decir que la 214 está teniendo una
importante deficiencia en la cobertura o techos de chapa de
salones y también del viejo chalet. Hoy en día ya se hace
complicado dictar las clases en días de lluvia en
determinados salones ya que, para que se entienda bien,
llueve tanto afuera como adentro. En el chalet, aunque los
techos no están muy arruinados y su elevada pendiente hace
que no existan muchas filtraciones y goteras, existe el
grave problema de la tirantería que está muy arruinada y
además todo el borde de madera ó cenefa está en estado
lamentable, con varios faltantes por donde entran las
palomas y provocan cada vez mayor destrucción de maderas.
Estas tablas podridas están a elevada altura y no sería nada
raro que se sigan desprendiendo como las faltantes, lo que
representa una amenaza para los que circulan debajo.
Obviamente que los que están colaborando con la escuela no pueden hacerse
cargo del excesivo costo de reparación de las instalaciones
por lo que, luego de estudiado el problema, tanto los
cooperadores como la Dirección de la escuela decidieron
recurrir a la población para solicitar una colaboración
destinada a la compra de las chapas y plegados para
sostenerlas. Del trabajo de colocación se haría cargo la
Cooperadora con un poco de dinero que se tiene guardado.
El pedido de ayuda no impone una compra de una rifa ni obliga a colaborar
con un monto fijo, la colaboración que se pide es a voluntad
y simbólicamente se solicita, como dice el nombre de la
campaña, "Una chapa para la 214".
Los Cooperadores recuerdan a la población que hace mas de tres años de la
última vez que se salió con una rifa; la única actividad que
se realiza anualmente es la Feria del Libro y lo poco que se
recauda de la cuota de Cooperadora a veces alcanza para
solventar los gastos de reparación de las cosas menores, que
son muchas y continuas, debido a que parte de los chicos no
asumen lo público como propio y es normal que atenten contra
las cosas, aunque sean los perjudicados directos de esta
actitud que se está tornando normal en los adolescentes.
Para terminar es necesario reflexionar sobre el papel no solamente
educativo que cumple la Escuela 214, sino el importante
aporte a la contención de los jóvenes de la localidad.
Dentro de la Escuela el alumno está controlado y
continuamente motivado para la realización de distintas
actividades, obviamente de bien y de inserción social. Hay
que entender que un chico de esa edad que no está contenido
por la escuela o por el trabajo es presa fácil de las
tentaciones y posteriores adicciones que pueden llegar a
destruirlo física como intelectualmente y lo transforman en
un marginado social de muy difícil recuperación.
G. M. S.
|