N° 56 - 23/02/05
DE CARNE SOMOS
Atilio Lombardi,
carnicero por medio siglo, recorre el mundo de las carnicerías y su gente
de un Santa Isabel de otro tiempo.
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"Chocho"
Oneglia y Eduardo Tombolini en plena matanza. "Didi"
Bottacini observa. |
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Una jornada de
remates vacunos en la feria de
Codutti. |
Una actividad histórica
de los argentinos ha sido, por tradición y por gusto, la visita diaria a
una carnicería. Hasta no hace mucho, la pampa era un extenso mar de
cultivos salpicados por espacios de tierras con miles y miles de manchas
negras o parduzcas, algunas inmóviles, otras desplazándose lentamente.
Era el ganado vacuno destinados a satisfacer la tradición carnívora
nacional. Eran animales que nacían y se desarrollaban en plena libertad a
los que cada tanto se los llevaba a lotes con pastura fresca para que
continuaran con su desarrollo.
Si bien el paisaje rural se ha modificado, al menos en nuestra zona, por
la masificación de la agricultura y por la cría cada vez más difundida
de estos animales en lugares cerrados, el gusto por la carne no ha
disminuido y las carnicerías, en su versión moderna, insertas en
supermercados, autoservicios o despensas, siguen plenamente vigentes.
Atilio Lombardi, carnicero por medio siglo en el local ubicado en 25 de
mayo 1228 de Santa Isabel, nos cuenta las costumbres y formas de trabajar
en este negocio. También surgen los nom-bres, de los car-niceros de otros
tiempos y colaboradores, gente dedicada a satisfacer ese deseo que continúa
vigente como siempre: la carne.
¿Cuándo empezó como carnicero?
= En el año 1946, con mi hermano Juan que ya tenía la carnicería en el
mismo lugar desde unos 7 u 8 años antes. Tuvo distintos socios como
Paggi, Cavagnolo y Caldera, también la alquiló a Natalio Colombo por un
año y después, cuando vine del servicio militar, en el '46, entré con
él. Estuve 50 años trabajando en esa carnicería. Yo era más de salir y
mi hermano de estar en el mostrador. Salía a repartir, a carnear o a
tropear.
¿Cómo se abastecían de carne?
= Comprábamos vacunos en las ferias. Estaba la de Rovea, que tenía feria
en Villa Cañás y acá; esa estaba donde ahora está Parodi (ruta 2-S y
camino hacia Estación Fournier). Estuvo la feria de Maffia y Sarlenga,
también comprábamos en Villa Cañás, de Manzino y de Vicente Cudós.
Después se hizo la feria de la Cooperativa Unión y Fuerza (a unos metros
del camino entre la vieja ruta 94 y Estación Fournier); que prácticamente
no la manejó; primero estuvo al frente Enrique Canal y después Víctor
Codutti.
También comprábamos a particulares como a Don Juan Perna. A veces un
colono ofertaba dos o tres animales y se lo comprábamos. Nosotros los íbamos
a buscar, yo principalmente porque mi hermano atendía el mostrador. Teníamos
un caballito para llevarlos desde el campo o la feria al matadero. Más de
tres o cuatro animales por vez no se podían llevar ahí porque había
poco pasto. A los que comprábamos en la feria los dejábamos allí y
después, a medida que íbamos precisando, los llevábamos al matadero.
De Cañás, al principio un tropero traía los animales arreando para 4 o
5 carniceros juntos, le ponía unas cinco horas. Después ya se empezó a
traer en camioncitos. Se llevaban a la feria porque ahí además de los
corrales había potreros. Es que en el matadero, principalmente en el
invierno, no había nada de comer, se venían muy abajo, o había que
llevarles fardos pero como estaban todos juntos comían también los
animales de los otros.
¿Vendían otro tipo de carne que no fuera vacuna?
= Casi nunca. Después se empezaron a carnear corderos y lechones para
Navidad y Año Nuevo. Era nada más que carne vacuna, y nada de vender
carbón y otras cosas. Así más o menos tirabas, pero después empezó a
venir eso de que con la carne sola ya no podías vivir entonces se le
fueron agregando otro tipo de cosas para vender.
¿Con qué herramientas contaban?
= A la vaca la cortaba al medio yo con una sierra manual de dientes
grandes y, en el mostrador, mi hermano cortaba con la otra sierra, también
a mano. Más adelante, con la sierra eléctrica, la carne se empezó a
trabajar mejor.
Antes se picaba la carne a mano, con la máquina de hacer chorizos,
después llegaron las picadoras eléctricas.
¿Cada cuanto se hacían las ferias?
= Prácticamente todas las semanas, especialmente en el tiempo en que había
dos ferias. En ese tiempo había muchos colonos tanto en Las Dos Hermanas
como en La Lyda o en Las Rosas, y todos tenían sus animalitos que
mandaban a la feria.
¿Qué tipo de vacunos compraban, como los elegían?
= En las ferias ya estaban los corrales hechos, después, cuando se
remataban, se ofertaba y se compraba. Por lo general se carneaba novillo o
vaquillonas.
¿Siempre fue así, o hubo épocas que se carneaban vacas?
= También se carneaban vacas, especialmente en el tiempo de la juntada de
maíz, cuando había más salida y que venía gente de afueras. Pero si
no, había que tener mercaderías buena.
La carne de vaca es más económica pero inferior. Se entreveraba, no era
todo novillo, porque por ahí, en un corral comprabas vaquillonas y entre
el grupo de cuatro o cinco venía alguna que ya era tipo vaca.
¿Qué cantidad de animales han llegado a vender?
= Nosotros, por ejemplo, en el tiempo de la juntada de maíz eran siete,
ocho y hasta nueve animales por semana. Pero después no, ya después se
carneaban cuatro por semana, o a veces cinco.
¿Qué carnicerías recuerda Usted?
= Cuando empecé estaba la de Costas, atendía Guido y en el matadero le
carneaba un tal Rossi, después estaba Otamendi, la Viuda, que le carneaba
el “Loco” Rueda. Otamendi era uno de los más antiguos, después murió
y siguió la mujer y más adelante el hijo, la carnicería siempre estuvo
en el mismo lugar (Belgrano casi Sarmiento). La carnicería de Costas (G.
López al 100) también ha sido de las más antiguas, primero estaba el
padre y después siguieron los hijos Enzo, Guido y Héctor. A veces yo salía
a repartir al campo con Enzo.
Otro que estaba era Juan Costaguta, donde después estuvo Armando
Bottacini (Mitre 1244) . Otra carnicería era le de De Filippi, que estaba
donde está Audicana (Irigoyen 1158), que ahora es del frigorífico. Por
ahí pasaron muchos, en un tiempo estuvo Giardini, “Yiyi” Vannni,
después Bartolomé Pijuán, que era todo un personaje. A él le carneaba
Eduardo Tombolini. Masciarelli estaba en la zona del hospital y tenía
reparto en el pueblo con un carro, él tenía como un mostrador acomodado
en el carro y una sierra y llevaba la carne.
También Colombo, ellos le alquilaron a mi hermano y después pusieron
carnicería donde está el Banco de Santa Fe (San Martín y Gral. López),
ahí estuvieron una punta de años hasta que después “Busi” (César
Colombo) se fue a la esquina del frente.
Armando Bottacini, el “Didi”, es más nuevo. Cuando abrió revolucionó
a las carnicerías con los cortes que hacía, empezó a clasificar la
carne y a presentarla bien, la carne bien acomodadita en el mostrador, a
cortar milanesas... Un tipo muy inteligente para trabajar la carne; lo que
es pulpa era pulpa y tenía su precio, el puchero, puchero, el asado,
asado...
También “Finito” Bottaccini más adelante abrió su carnicería,
estaba Alonso... normalmente siempre eran unas siete u ocho carnicerías
en el pueblo.
¿Cómo funcionaba el matadero?
= Eso siempre fue de la Comuna (sobre ruta 94 vieja y “la loma”) y
estaba desde mucho antes que yo empezara. Había un corral, un brete y se
enlazaba el animal. Antes de que se hiciera el galpón techado (1961),
eran solo corrales.
A los animales los podíamos tener unos días ahí. Larripa los enlazaba,
nosotros los degollábamos, le sacábamos la panza, lo cargábamos y lo
traíamos a la carnicería donde se terminaba de limpiar. Pero en el
matadero siempre había gente que ayudaba en los trabajos como
"Polo" Herrera o Vicente Escudero
En el verano se carneaba a eso de las cuatro de la mañana. A medida que
llegábamos se iba enlazando por turno; a veces a las tres ya habíamos
algunos para agarrar turno, porque el que salía primero, llegaba primero
al pueblo y Francisco Criado le sacaba primero el cuero. Iba a todas las
carnicerías por turno, a él se le vendía el cuero y después los
lavaba, los salaba y demás.
En invierno a la una, una y media de la tarde abría el matadero uno hora
antes ya estamos allá, porque ya te digo, al que llegaba primero lo atendían
primero.
Y se armarían algunas discusiones...
= Y, a veces se armaban discusiones... Don Natalio Colombo siempre quería
salir primero, una vez hasta perdió la vaca por el camino! No es que el
que terminaba primero empezaba a vender primero, si no que le sacaban el
cuero antes, entonces ya se desocupaba.. Porque había también que
preparar las achuras, sacar las quijadas, lavar todo...
Pero también me acuerdo de las charlas que teníamos tirados de panza en
la cuneta mientras esperábamos que abriera el matadero. Nos reíamos, uno
llevaba un chimento, otro, otro chimento... Y de las carreras que hacíamos
para carnear, el más ligero de todos era Raúl Bazán, carneaba para
Otamendi después de que había fallecido Rueda. Porque algunos tenían
una persona que les carneaba. Nosotros y Armando Bottacini carneábamos lo
nuestro, pero, por ejemplo, “Busi” lo tuvo a Ruiz y después a
“Chocho” (Juan) Oneglia.
¿Quiénes vivieron en la casa del matadero?
= Esa casa ya estaba de antes que se hiciera el galpón del matadero
(1961). Estaba Larripa y “Chocho” Oneglia habrá entrado en el '55.
Esta gente, además de trabajar en el matadero también juntaba la basura.
En ese tiempo el pueblo era chico y se juntaba la basura por el centro
nada más, y a las 10 y media ya se desocupaban; está bien que empezaban,
a lo mejor a las 4 de la mañana. Salían a juntar la basura con un carro
tirado por un caballo, y era una sola persona, bajar, subir, bajar,
subir.... Después la Comuna puso un tractor y un acopladito, “Chocho”
lo manejaba y tenía una persona que juntaba la basura.
Que tiraban en El Bajo...
= Si, siempre tiraron en El Bajo hasta que dejaron hacerlo.
¿Con el galpón del matadero se simplificó la tarea?
= Si porque ya hacías todo allá y llegabas a la carnicería con la vaca
limpia. A las achuras las preparabas en el matadero y venías al pueblo
con la vaca ya pelada y la colgabas directamente.
En el galpón cada uno tenía su sitio. Eran ocho lugares, cuatro de cada
lado y cada uno tenía su canilla, su manguera y su colgadero. Después
había un riel en el medio para que corriera la media res colgada y poder
cargarla.
Pero a principio de los '70 salió la ley federal de carnes con la que había
que comprarle todo a los frigoríficos. Igualmente seguimos carneando
algunos animales y terminamos en cana.
¿Por qué pasó eso?
= Comprábamos alguna media res al frigorífico y también comprábamos
animales en la feria. No era que las robábamos, las comprábamos en la
feria y las carneábamos allá mismo. Eso lo hacíamos con “Busi”
Colombo hasta que una vez, no se si hubo una denuncia o qué, vino la
policía, nos sacó la carne a nosotros, a “Busi” y a Gularte, y nos
llevaron a los tres a Melincué en el “Cuartito Azul” (apodo que tenía
el móvil policial de aquel tiempo, que era un Jeep con carrocería
cuadrada todo pintado de azul). Llegamos a eso de las 12. A la tarde nos
dieron el mate cocido y a la nochecita polenta.
Con nosotros también llevaron a “Cholo” Colombo, que trabajaba en la
feria. Mi hermano Juan se salvó porque se había ido a un velorio de una
tía a Rosario junto con “Quino” Salemme que era el Presidente
Comunal. Así que cuando Salemme vino, habló con el jefe de policía y a
la noche nos soltaron. De acá, algunos ya habían salido con colchones
para nosotros pero los encontramos en el camino.
¿Les cobraron multa por eso?
= Multa no, pero al tiempo tuvimos que cumplir un mes de arresto acá en
el pueblo. Íbamos a la comisaría una o dos horas todos los días. Estábamos
un tiempo ahí pero teníamos la carnicería abierta, comíamos algún
asado...
Les ha costado varios asados...
= Y si, si. Gularte hasta les podaba las plantas y les limpiaba el patio!
¿Cómo eran los clientes?
= Como ahora, había de todo. Pero antes la gente era menos delicada
porque por lo general se compraba la carne entreverada. A la que más se
le vendía era a la gente de campo que venía y compraba dos o tres kilos,
y llevaba pulpa, llevaba asado, llevaba de todo.
¿Cómo conservaban la carne, por ejemplo cuando no había
electricidad en el pueblo, allá por los '50?
= Era el gran dilema de esos tiempos, porque hasta que no vinieron las
heladeras eléctricas grandes se complicaba bastante. Nosotros, por
ejemplo, teníamos una heladera a hielo con dos puertas y en el medio poníamos
dos barras de hielo que duraban tres días. A la carne que sobraba el sábado,
para el lunes la conservaba al pelo. Igual era un dilema, había que hacer
faltar la carne el sábado, para que no sobrara.
Acá había hielo que fabricaba Yaco Raimundi y después no hubo más, había
ue ir a buscarlo a Cañás. En un tiempo Peovich los iba a buscar en una
jardinera y los repartía, si no íbamos nosotros en la Ford “T” a
buscarlos.
En el tiempo que no había corriente eso fue un desastre. Qué épocas
malas que se vivieron, no? Y todo por política.
¿Antes, cuando no había bolsas de nylon, en que entregaban la
carne?
= Y, se envolvía en papel de diario, con un pedazo, a veces, de papel
blanco. Había gente que traía su plato o fuente y la llevaba así.
¿En qué horarios abrían la carnicería?
= A las 5 o 6 de la mañana ya teníamos la carnicería abierta, porque
había gente que iba a trabajar al campo y pasaba a comprar, era una
costumbre. En verano se abría, se ventilaba, y a las 11 ya se cerraba,
ahora es la una de la tarde y todavía están abiertas. A la noche, cuando
oscurecía ya se cerraba.
¿Cómo se hacía el reparto en el campo?
= Era en el tiempo de la juntada de maíz; entre marzo y junio, a veces
hasta en agosto, unos cuatro meses.
Yo anotaba todo en una libreta porque en cada chacra había 8 o 10
juntadores y eran todas pesadas distintas. Se las dejaba colgadas en un
gancho en una planta, porque en muchas partes llegaba temprano y algunos
todavía dormían.
Mirá lo que hacíamos; me levantaba, llamaba a mi hermano para que
cortara y me iba a atar el sulki que estaba en la chacra de mi otro
hermano. Cuando volvía le ayudaba a cortar y a pesar. Se cocían con un
hilo las pesadas para que no se mezclaran y después, a todas las pesadas
de una chacra las poníamos en un gancho de mayor a menor para saber cual
era una y otra, porque yo no llevaba balanza. Salía con el sulki a
repartir por el campo y volvía al pueblo a eso de las once de la mañana,
comía un poco y ya salía para el matadero.
¿Por qué lugares hacía el reparto?
= Tenía distintos recorridos. Un día por Las Dos Hermanas, iba al campo
Rueda y por lo de Negrini, también de Zamarini, Ducevich, Valero,
Milanesi, entraba en Santa Emilia, hasta lo de Parnisari y lo de Ressio;
otro día salía por campo Las Rosas... Un día por un lado, otro día por
otro, hasta los domingos. Después cuando empecé con la Ford “T”, la
cosa era más aliviada, ya era cafiso.
Una vez que terminaba la juntada del maíz ya no se salía.
¿Cómo era la relación entre carniceros?
= Éramos bastante unidos, aunque un poco de celos había ya sea porque
alguno trabajaba más que otro o lo que fuere. Nos reuníamos muy seguido,
por ahí nos comíamos un asado entre todos; si había aumento en la
hacienda se conversaba por el precio y poníamos los precios al otro día
en pizarra.
Había veces que nos juntábamos en el matadero, en vez de venirnos para
el pueblo en seguida, juntábamos un poco de achuras y nos hacíamos un
asado y comíamos juntos. Nos llevábamos bastante bien.
¿Siempre se hicieron chorizos en las carnicerías?
= Si, siempre. Eran con carne de chanchos que se compraban en las chacras
y que carneábamos. Nosotros hicimos muchos con Pijuán porque a veces un
chancho para uno solo era mucho. Nos repartíamos a medias los chorizos,
morcillas, huesitos... También trabajamos mucho tiempo así con
“Busi” Colombo. Se compraba un capón o una chancha y hacíamos
chorizos porque en ese tiempo no se exigían marcas ni nada.
¿Hasta cuando funcionó la carnicería?
= Mi hermano enfermó en 1989 pero yo seguí con la carnicería porque él
se quedó en la casa, de socio. Después seguí solo hasta el '97, hasta
que la cerré. Es que con carne solamente ya no era redituable, había que
tener una especie de despensa para subsistir.
Cuando la carne empezó a traerse de los frigoríficos se terminó con
tanto trabajo, pero ahí se encareció mucho más. Además las ferias ya
no andaban porque en la zona empezó a haber menos animales. Cuando carneábamos
teníamos las achuras, el cuero, el cebo, la quijada, que quedaban de
ganancias, pero después a eso hubo que comprarlo todo y ya no era tan
redituable.
Un día me decidí, vendí todo y cerré la carnicería.