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Confirmando una
tendencia que se registra desde hace varios años en las escuelas
públicas de nuestra localidad, este año sus alumnos nuevamente
participaron en infinidad de eventos y concursos de distintas
asignaturas. Lengua no ha sido la excepción, todo lo contrario;
a partir de un pedido de esta revista, la personas responsables
de cada establecimiento nos entregaron una abultada lista de las
distintas actividades que tuvieron este año.
Nuestra intención es poner a consideración de ustedes lectores,
algunos de los trabajos que los chicos y chicas de las escuelas
179, 779 y 214 han realizado este año. Para eso les pedimos a
los docentes del área que seleccionen a los más representativos,
obras que han sido parte de concursos literarios o de
publicaciones a las que pudieron acceder.
Creemos que vale la pena leer este material que pone de
manifiesto un importante trabajo docente y el talento y
dedicación de muchos alumnos.
Escuela Nº 779
Domingo F. Sarmiento
Participó en: "Concurso de Narrativa del Ministerio de Educación
Ciencia y Tecnología de la Nación"; " Concurso Junín País 2004"
con mención de honor; actividades paralelas al "III Congreso de
la Lengua"; "Concurso El Poema Ilustrado" con 7 menciones
especiales; "Concurso Internacional Editorial Nuevo Ser" con 9
trabajos clasificados; Feria del Libro de Rosario "Encuentro
Regional de Escritores Jóvenes" con 30 trabajos; "Concurso
Soltar la Lengua del Ministerio de Educación de Santa Fe;
Compilado realizado por el establecimiento escolar "Sentimientos
en Poesía".
La profesora Adriana Gebhardt de Zanotti seleccionó estas dos
poesías que aparecen en este último trabajo mencionado:
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LA
LIBERTAD
La libertad es un precioso tesoro,
Que tenemos todos
Gracias a la vida
Que hoy nos toca vivir.
Andar por el mundo,
Los pájaros, las flores
Nos muestran tantas cosas.
Tenemos todo para ser libres,
Tenemos al amor, la paz
Y sobre todo una cosa hermosa que es llamada
"LIBERTAD"
Elías
Chávez
7º Año
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A TUS
OJITOS NEGROS
Ayer vi llover
Sobre los vidrios de mi corazón,
Por no tenerte cerca
Sin entender razón
Pero comprendí que la distancia
No significa nada,
cuando el verdadero cariño
Se lleva en el alma.
A mi querido sobrino
Que jamás olvidaré
por más que la vida nos separe
En mi corazón te llevaré
Daiana
Vilche
7º Año
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Escuela Nº 179
Bartolomé Mitre
Participó en: "Concurso la Escuela se TV" del Ministerio de
Educación Ciencia y Tecnología de la Nación"; "Concurso el Poema
Ilustrado" con selección del jurado de las obras "El Cielo" de
Catalina Albado y "Prefiero el Verano" de Ignacio Magurno;
Concurso Soltar la Lengua del Ministerio de Educación de Santa
Fe; "Feria del Libro 2004 de la Escuela 214 "Concurso Describe
tu Escuela o tu Casa". Los trabajos estuvieron dirigidos por la
profesora Zulma Pennacchietti quien junto a directivos del
establecimiento seleccionó el siguiente:
MI HOGAR DE CUATRO
HORAS
Aquí en mi escuela es
donde paso muchas horas, muchos días cada año, por eso quiero
describirla y contarles con mis palabras sobre cada rinconcito
de ella.
En su frente hay un jardín que se me hace un paraíso. En la
biblioteca podemos encontrar un mundo de sueños, ilusiones,
aventuras que se esconden en los libros detrás de sus celosas
puertas. También nos esperan allí esas amigas que comandan el
siglo XXI y que nos invitan a descubrir un mundo nuevo, ellas
son las computadoras y para experimentar un poco más, está el
ingenioso laboratorio con todos sus instrumentos.
Desde el campo de deportes, donde dejamos todas las energías
jugando y ejercitándonos podemos observar todos los salones que
se parecen a las habitaciones de los castillos que existen en
los cuentos de hadas; en cada uno de ellos hay un poquito de
cada uno de los que pasamos por sus bancos, en sus paredes están
las letras que nos enseñaron a escribir y leer, las láminas que
nos mostraron lugares, grandes mares y hasta pudimos pasear por
el universo y visitar todos los planetas, los armarios guardan
aquellos tesoros que junto a las maestras hicimos con mucho
esmero, están las tizas que dibujan todos los días nuestra
enseñanza y completando el salón, los bancos que nos esperan
cada día para acompañarnos en esta aventura de aprender.
La Dirección, a la que todos les tememos solo por su nombre pero
encontramos en ella a una persona que tiene que guiar nuestros
pasos y cuidad de esta institución para que siga albergando los
sueños y deseos de aprender de otras palomitas blancas que
vendrán después de mi, a revolotear en el patio en cada recreo y
a llenar sus aulas en esas cuatro horas en la que mi escuela se
convierte en mi hogar.
Soledad Molina
6º Año
Escuela de E. Media
Nº 214 Mariano Moreno
Los alumnos de EGB3 y Polimodal participaron en los siguientes
eventos regionales, provinciales y nacionales: "Concurso del
Cuento Breve Regional" organizado por la Biblioteca Sarmiento de
Elortondo (Andrés Zanotti (8vo.) obtuvo una mención especial);
"Olimpíada Cultural de Carmen" (finalistas: Daniela Herrera,
Cecilia Angelozzi, Manuel Pellegrini, Stefanía Pighin, Sofía
Gutiérrez, Georgina Orciani, Maximiliano Sestito y Graciano
Córica - el ganador se conocerá el 28 de noviembre); Teatro
Barrial con dos obras a cargo de los alumnos de tercer año, y
las obras "Que Dios se lo Abone" y "Una Libra de Carne" en la
"Feria del Libro" local; visita a la Feria Internacional del de
Buenos Aires; organización del concurso literario "Premio Nuevo
Banco de Santa Fe; contacto con distintas embajadas en nuestro
país recibiendo importante material, historietas sobre la
localidad y el medio ambiente conjuntamente con plástica;
"Concurso Pintar mi Escuela " en Radio Continental aún sin
finalizar; participación en la exposición del "Poema Ilustrado"
obteniendo muchas importantes distinciones y colaboración de los
alumnos en la atención de los estands; Concurso "Escuela,
Cámara, Acción" (9º Año) organizado por el Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. En este último,
los alumnos de 9º año, secciones "A" y"B", guiados por la
profesora Alejandra Agostinelli fueron ganadores de la instancia
provincial y ahora aguardan el resultado a nivel nacional, el
premio para los cuentos seleccionados será la filmación de la
historia. Las profesoras de lengua del establecimiento, Clara
Julia Costas y Alejandra Agostinelli lo seleccionar para este
espacio.
CUANDO YO FUI "EL
CHICO NUEVO"
(Primer día de clase en una nueva escuela)
Nos mudamos. Fueron las primeras y también las últimas palabras
que escuché esa noche, esas palabras salían de la boca de mi
papá y hacían eco en todo mi cuerpo.
Él siempre se había dedicado a su trabajo y a su familia y
últimamente había quedado sin uno de sus pilares: el trabajo, y
contrariamente a lo que yo creía, tampoco se dedicaba a
nosotros, su familia, ahora que tenía tiempo. Se sentía
deprimido, sin ganas de hablar, incapaz de comunicarse con
nosotros de otra manera que no fuera a través de gritos y
verdaderamente, no nos acostumbrábamos a la presencia de un
padre ausente que ni siquiera participaba de juegos y
conversaciones.
Mamá nos tranquilizaba diciendo que eran momentos pasajeros y que
el trabajo llegaría y así fue. No precisamente en Necochea, que
era donde vivíamos, sino en la provincia de Santa Fe al sur, un
pequeño pueblo. “Santa Isabel”, que para colmo de males no
existía ni siquiera en los mapas a pesar de buscarlo
incansablemente.
Resultaba increíble pero nos encontrábamos, sin demasiados
preparativos, en esa misma semana trasladándonos a un lugar
desconocido y que de ahí en más prometía ser “nuestro lugar”.
Sin darnos cuenta casi estábamos en la ruta. Con mi hermano Juan
peleábamos en el camión de papá durante el viaje. Mi papá fue
siempre camionero y no recuerdo haberlo visto en otro trabajo,
como él siempre dice: “nació y se crió arriba de un camión” y en
una zona tan cerealera como la del sur santafesino había mucho
cereal para trasladar al puerto.
Aunque la avenida que nos daba la bienvenida era realmente
desoladora a las tres de la tarde de ese domingo, allí
estábamos. Santa Isabel era nuestro nuevo lugar, teníamos todo
por conocer aunque ese todo abarcara apenas unas pocas calles
pavimentadas, algunos campos aledaños y una plaza llena de
adolescentes y mates.
-Mañana mismo empiezan el colegio - dijo mi mamá y a mi me
pesaron los 14 años, me parecieron medio siglo.
Para Juan, de 5, todo era más fácil pero en plena adolescencia el
cambio de pueblo te deja sin amigos, sin calles conocidas, sin
el kiosquero de toda la vida, sin la chica por la que te peinás
y te perfumás cada mañana... pero no podía ser egoísta y al ver
a mi papá tan ilusionado con esta nueva posibilidad y a mi mamá,
como siempre, poniendo toda la voluntad y averiguando desde el
vamos, posibles puestos de trabajo para ella que amaba el
relacionarse con la gente y todas las tareas que de eso se
tratara; yo decidí, porque creí que era lo que me daría fuerzas,
pensar que “esto era lo que había” y con esto tenía que tratar
de vivir.
Casi ni conocía mi nueva casa, alquilada por supuesto, elegida
unos días antes por mi papá y bien elegida, por cierto: buen
patio para las aventuras en las siestas de verano, vereda con
ladrillos que olían a naturaleza y mucho y humilde espacio.
El lunes, minutos antes de las 13 estaba en la nueva escuela, las
instalaciones me parecieron un poco menos que perfectas. Ese
colegio parecía tenerlo todo. Allí, al abrir la puerta me
recibió un hall muy amplio en cuya cara había un cartel “Escuela
de Enseñanza Media N° 214” y ahí estaba yo sintiéndome un héroe
por tanto sacrificio para que mi padre esté bien y también lo
estemos todos. Sintiéndome un héroe porque si bien nunca había
pasado por esta situación, había yo mismo en años anteriores
sido indiferente, no acercándome a ese chico nuevo que “caía a
mitad de año”. Por qué no me iba a pasar hoy a mí lo mismo?
Es cierto que a veces me atrapaba la vida de los chicos que
llegaban por unos días porque formaban parte de un circo y en
esa vida nómade tenían mucho para contar, pero ellos tan
acostumbrados a rodar de un lado a otro no buscaban amistades
duraderas y parecía que el integrarse al grupo no les quitaba el
sueño ni mucho menos. Pero para mí, Ezequiel Ledesma, pelo
extremadamente lacio, cara invadida por las pecas, ojos claros
como dato positivo y de baja estatura como dato negativo, el
tema de la “aceptación era una cuestión existencial.”
Llegaron las 13 hs. de ese lunes y con ellas llegué yo a la
escuela. Hasta la ropa me diferenciaba, puesto que todos eran
grises, desde el cuello a las medias, lucían triste uniforme y
yo gracias a lo repentino de la situación podía disfrutar de un
jean y una campera roja. Los trámites de costumbre hicieron que
“me tocara” el aula de 9° C cuando la hora de lengua ya había
comenzado. Mis nuevos compañeros en silencio escribían con la
ayuda de un libro. Apenas levantaron la vista para mirarme.
Estaban en prueba.
-Hola, hola ¡Más gente para 9°! ¡Qué alegría! ¿Cómo te llamás?
Apenas en un balbuceo pronuncié mi nombre y luego con una sonrisa
me senté a su lado en el escritorio, ya que ella me hacía con su
mano un ademán y golpeaba suavemente la silla invitándome.
Creo que obedecí y caminé unos pasos y mi cabeza decía:
-Sé que es agosto, sé que es 9°, sé que es difícil pero necesito
ser parte de este grupo. Deseo ser uno más y que me acepten.
En ese momento, casi leyendo mi pensamiento, el alumno del 3er
banco de la hilera cercana a la ventana preguntó qué tenía que
hacer con la consigna de la evaluación que mencionaba que
“cuando alguien anhela algo profundamente todas las fuerzas del
mundo conspiran para que ese deseo se cumpla”.
Y no pude menos que sobresaltarme, pensando que ese chico
estaba leyendo mis deseos. La profesora, después de indicarle,
me invitó a realizar una tarea algo rara para mi gusto: colocar
al lado de una extensa lista de adjetivos qué alumno coincidía,
según mi visión, con cada una de las características escritas. Y
aclaró que esta actividad daría pie para hablar de las etiquetas
y los prejuicios que adjudicamos a las personas, comprobando que
muchas veces las apariencias engañan.
La consigna “aparecía” simple: Observa a tus nuevos compañeros y
coloca el adjetivo que por su apariencia externa, merece cada
uno.
Yo sólo quería que las fuerzas del mundo conspiren para que
pudiera integrarme y ahí estaba comenzando un diálogo con cada
chico, preguntando cómo se llamaba y completando la lista,
acercándome a cada banco para no molestar a los demás, según
indicación de la profesora.
…… la o el más estudioso
…… la o el más simpático
…… la o el más quejoso
…… la o el……
Apenas el timbre llamó al recreo, los alumnos entregaron la
evaluación y corrían a mi alrededor para comenzar preguntándome
qué había dicho su apariencia, por supuesto que casi ninguna
coincidió con lo que realmente eran y trataban de explicármelo
con anécdotas y ejemplos que no hacían más que acercarnos y si
bien esta situación me hacía sentir feliz no dejaba de alarmarme
la posibilidad de que esta gente nueva para mí, estuviera
leyendo mis pensamientos o las fuerzas del mundo realmente
habían comenzado a conspirar y yo desprevenidamente me
encontraba a mi mismo haciendo lo necesario para cumplir mi
voluntad: no ser un extraño y ganar en este grupo a los amigos
que perdí en Necochea.
Los meses pasaron y yo me sentía cada vez más adaptado. Mi
familia había vuelto a ser la de siempre. Mamá consiguió trabajo
y también descubrimos cómo pasarla bien en un pueblo de apenas
5000 habitantes: sin mar, sin río, sin puerto pero con gente
buena, una gran plaza, muchas bicicletas y todo el sol.
Una tarde llego a clase y veo a mis compañeros alborotados. Más
que de costumbre. Los veintisiete tomaban sus sillas y mesas
para desarmarlas de la ronda y colocarlas prolijamente una
detrás de otra. Pasaron apenas unos minutos y mi profe de lengua
con la cara roja por el apuro y los ojos grandes, como los pone
ella cuando está contenta, avisaba con su voz disfónica pero
potente: -Chicos, viene una alumna nueva al grupo, creo que
llega desde Buenos Aires- y agregó -¡vamos! Colóquense en
situación de evaluación. Pongámonos de acuerdo. ¿Quién me hace
la pregunta hoy?-
La duda de todos estos meses se disipaba ante mis ojos y
seguramente mi cara no pudo disimularlo. Este grupo de gente
recibía de esta manera a los que llegaban a la escuela, lo mío
no fue casualidad.
Algunos me miraban y apoyaban las palmas en mi hombro como
tratándome de explicar sin palabras.
¿Era casualidad que justo me haya tocada esta escuela, o eran las
fuerzas del mundo que conspiraban, como lo decía ese libro, para
que los deseos se hagan realidad?
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