Nº 35 - 15/05/02
EL
"NEGRO" FARINA
Amigo de los micrófonos y los
escenarios, Omar Farina nos habla de sus pasiones y de su trayectoria
En un encuentro pactado con la idea
de recorrer el pensamiento y la vida de un hombre conocido tanto por sus
programas radiales como por su vinculación al teatro y a la música es
que llegamos hasta la casa, en Villa Cañás, de Omar Farina, el
"Negro", como se lo conoce más popularmente.
Es una tarde calurosísima del mes de marzo. Mientras toma mate habla
pausado pero animadamente dejando traslucir satisfacción por sus cosas.
Fuma uno y otro cigarrillo y nos cuenta sobre sus inicios, su pasión
por el tango, sus programas de radio y las incontables noches en que
presentó también a incontables artistas.
Comencemos con tu nacimiento
=Yo nací en Santa Isabel, soy del '40, del 10 de enero. Nací en el
campo, al lado de Otto Bemberg, en la chacra de Pellegrini y en el '45
nos vinimos al pueblo.
¿Siempre te dedicaste al espectáculo?
= Si. Puede ser que la “culpable” de todo esto sea mi maestra.
Antes, de primero a sexto, tenías la misma maestra, y la mía fue la
Sra. Elda Borra de Salemme -le mando un saludo- que, no se por qué, de
chiquito me hacía decir versos; los 25 de Mayo, los 9 de Julio…
Cuando hacíamos trabajos especiales yo siempre hacía algún sketch
chiquitito o decía poesías. No se que me veía ella.
Y le fuiste tomando el gusto...
= Claro. Ella me enseñó a decir algunos poemas que todavía tengo en
la memoria. Y así empecé; y me gustó, me gustó... Después fui a
estudiar a Colón y a los 18 años me fui a Buenos Aires, porque ¿qué
hacía yo en Isabel a los 18 años? Ahí tuve la suerte de vincularme
con chicos y chicas que hacían teatro vocacional. Además siempre
enganché algo para estar sobre un escenario, y tuve la suerte de estar
cuatro años con Juan Ramón y dos con Floreal Ruiz, en el '72 y '73.
¿Cómo conociste a Juan Ramón?
= Veníamos de un partido de fútbol y en Moreno había un lugar que se
llamaba El Rodeo. Ahí actuaba Juan Ramón con el acompañamiento de
Horacio Malviccino y lo fui a ver. Cuando bajó del escenario me presenté
y le dije que lo conocía a través de la televisión, del Club del
Clan… Él siempre fue muy amable y me invitó a tomar una naranja
Crush, me acuerdo. Me dijo “vení el sábado que viene a verme a Canal
11”. Y bueno, fui a verlo, y ahí comenzó la amistad.
¿Y qué trabajos hacías con él?
= La locución, lo acompañaba martes y jueves a la radio, también a la
televisión o atendía los clubes de admiradores que él tenía; recibía
las donaciones que hacían para asilos y demás.
Cuando cayó la figura de Juan Ramón, ¿te desvinculaste de
él?
= Claro. Aparte él se casó, se separó y se fue a Ecuador. Lo volví a
ver, después de 22 años, ¿sabés donde? en Santa Isabel, en La
Cantina. Antes de que bajara del micro fui y lo saludé. Esa noche lo
presenté yo.
¿Y como fue la historia con Floreal Ruiz?
= Yo presentaba todas las noches, en cabarets y tanguerías, a un trío
que se llamaba Los Prince, dos muchachos y una chica que hacían melódicos,
y a un ventrílocuo. Y una noche caímos, en Ahedo, a actuar a la
tanguería de Floreal Ruiz. Los presenté y después el encargado me
dijo “Che, mirá, me gusta como presentás, ¿no te querés quedar de
martes a domingos?”. Le dije que si y me quedé dos años… Después
regresé a Santa Isabel.
¿Y porqué dejaste ese trabajo? Podrías haber hecho otra
carrera.
= Si. Pero volví con algunos problemas, mi papá no estaba muy bien,
entonces vine a quedarme algún tiempo. Extrañaba muchísimo pero a la
vez estaba contento de estar otra vez en Isabel. Y ahí fue, en 1973,
cuando Aldo Vanni me propuso hacer radio por primera vez, en O.P.S.I.
¿Nunca habías trabajado en una radio?
= Nunca. Aldo me dijo que necesitaba alguien para hacer un programa de
folklore. Y bueno, ahí empecé.
Y desde ahí hiciste todo tipo de programas.
= De todo, en Santa Isabel y ahora en Villa Cañás. Y con el tiempo me
fui identificando con el tango, que es mi metejón. Por eso empecé a
buscar cosas, historias, anécdotas...
¿Tenés una colección importante?
= Si. Y debo ser uno de los poquitos en el país que tiene una copia del
manuscrito del testamento de Carlos Gardel. La persona que me lo dio,
que es un profesional, lo sacó de una caja de seguridad, hizo una copia
y me lo regaló, hasta arriesgó el puesto. Con respecto a las
grabaciones, están todos en la radio, no son mías. Lo que guardo son
libros.
Además, ya viviendo en Villa Cañás, tuve la suerte de salir a hacer
pequeñas giras con muchos cantores de tango, con Guillermo Galvé, con
Abel Córdoba, el cantor de Pugliese, un cacho de historia que estuvo en
casa tomando un café, ahora con Ivana Fortunatti… En Teodelina, por
ejemplo, tuve la suerte de hablar con muchos cantores: te enterás de
cosas, anécdotas… por qué tal tango, por qué lo hizo, a quien está
dedicado.
Cuando viniste de Buenos Aires ¿qué hacías además de
radio?
= Estaba con la orquesta de Eduardo Tirabassi. Ahí grabé mi primer
versión de La Cumparsita, un recitado que se llama Cosas de Tango de
Miguel Angel Soto. Estuve un año y medio o dos con Eduardo y cuando el
locutor que tenía Eleuterio Pigliapoco se fue, pasé a la orquesta de
él.
¿Cuanto tiempo estuviste con Pigliapoco?
= Unos 14 años. Y así conocí caminos, escuelitas, parajes… lugares
que ni soñaba que pudieran existir. Es increíble...
Con Eleuterio grabé otra versión de La Cumparsita, Apología Tanguera
del “Negro” Mela. Además él me hizo rendir examen como autor, me
preparé, rendí y soy socio de SADAYC. En cada baile se hace una
planilla en la que se ponen los temas que se tocaron, entonces Eleuterio
o Eduardo ponían varios temas míos. El 16% de la recaudación de cada
baile es para SADAYC así que a los tres meses te llega el dinero
correspondiente.
¿Qué es lo que más recordás de los bailes
= Anécdotas tengo muchísimas. Pero lo que más me ha quedado es la
cosecha de amigos, la gente, como te atiende; y en los bailes de campo
ni hablar. Los bailes de campo eran fabulosos, que se yo, las carpas,
lugares a los que nosotros llegábamos y... ¿acá? Y había mil, mil
quinientas personas en una carpa, ¡y en pleno invierno!
Te puedo contar mil anécdotas de la época de Eleuterio, como por
ejemplo las locuras de Oreste Pisani. También hay muchas que no se
pueden contar, no son muy de familia.
Una vez, creo que fue en Santa Teresa, subimos al escenario, muchos nos
miraban, ¡porque éramos populares!, otros se acercaban al escenario
para ver tocar a Eleuterio. Me dice Eleuterio, "bueno arrancá":
“Muy buenas noches Señoras y Señores…” y toqué el micrófono
con el labio y me pateó en la boca. Fue tremendo, la corriente me tiró
para atrás y no pude hablar por un rato. Otra vez empecé la presentación
y se me bajó la presión y me caí…Un alboroto tremendo entre la
gente!, había una enfermera que me quería poner una inyección! que se
yo!
¿Cuál ha sido la mejor época de tu carrera?
= ¿La época mas linda? Yo pienso que fue la de la orquesta.
Con muchas noches ocupadas...
= Y, te imaginás, era de martes o jueves a domingos. En el mes de
febrero de 1978 hicimos 29 bailes en 28 días!! El día 28 hicimos Junin
y Lincoln. Yo salía de mi casa y estaba dos o tres días sin volver. Y
te digo que ganaba buena plata, era otra época.
La radio también me ha dado muchas satisfacciones. Lo lindo es cuando
vos hacés un programa y la gente te llama, te dice “la estamos
pasando bien”.
¿Alguna vez te sentiste solo en la radio?
= No, nunca. Un consejo de Aldo Vanni era: “Así sepas que te está
escuchando una sola persona, hacé el programa bien igual.”
¿Nunca tuviste miedo al público?
= No, mientras más gente mejor. Para mi era un desafío. Me daba la
impresión de que me agrandaba, o sea me gustaba eso, tener mucha gente
para hacer mejor las cosas. Y me parece que a todos los que estábamos
en el grupo de Eleuterio también. A veces teníamos esos bailes con
poca gente, interminaaables!, noches que se hacían largas y, bueno, tenías
que hacer el trabajo bien igual. Pero si había mucha gente, ah!, te
daba más ánimo.
¿Contanos algo de tu trabajo en radio?
= Hace muchos años que estoy de 7 a 8.30 con tango, folklore y
noticias. Y lo que va cumpliendo años junto con Radio Santa Cecilia es
lo que hago al mediodía de 12 a 12.30, “Compartiendo la Mesa
Familiar”. Los sábados de 7 a 9, “Entre Mate y Mate” que son dos
horas de tango con concursos y mucha participación de la gente. En
Santa Isabel hacía la mañana junto a Teresita Amadío. También
"Mateando con el Negro", con reportajes a la gente común.
Ya tenés un determinado tipo de audiencia.
= Si llaman de Teodelina, Santa Isabel, María Teresa, de toda la zona.
Y concursan.
Villa Cañás es el lugar donde más viviste...
= Si, porque nací en Santa Isabel y viví 18 años. Después volví y
enseguida me casé, y hace ya 28 que estoy en Villa Cañás.
¿Villa Cañás o Santa Isabel?
= No…llama la tierra. Yo me siento muy cómodo acá, la gente me
recibió muy bien, tengo muchos amigos, pero mi corazón está en Isabel
y es verde, de Juventud. Lo quiero mucho a Santa Isabel y lo recuerdo
cuando era con calles de tierras y pasaba el regador y se juntaban las
mariposas y salíamos con una ramita a agarrarlas en los charquitos…
El olor a tierra mojada… Se extraña mucho eso.
Al decir “soy de Santa Isabel y de Juventud” ponés las
dos cosas al mismo nivel.
= … Ha de ser porque de chiquito me la pasé adentro del Club
Juventud, cuando estaba enfrente de Dall' Ochio y los hermanos Ruiz eran
los conserjes, después estuvo Mario Miculán y después Palau. Mirá si
me acuerdo… si vivía adentro del club!
¿Hacías notar tus sentimientos hacia Juventud en la radio de
Santa Isabel?
= No, pero me acuerdo cuando de un clásico en la cancha de Juventud. Yo
daba las tandas, vino un gol de Juventud y lo festejé, me salió del
alma. Aldo me dijo "levantate y andate," fue para que no haya
bronca.
¿Cómo te enamoraste d el tango?
= Cuando era chico escuchaba una radio a batería que teníamos en casa.
Los martes y jueves Carrizo presentaba a D'arienzo, todos los días, a
las 8 de la noche, estaba el “Glostora Tango Club”: De Angelis con
Dante, Martel, Larroca, Godoy, por nombrarte algunos cantores. Escuchaba
a Angelito Vargas, no había otra música… Y después estaba la
propaladora de Miculán, que tenía una torre con tres bocinas en la
heladería vieja, al lado del Prado Español…
Y ahí, al Prado Español, donde se hacían muchos bailes, una noche
llegó Francisco Rotundo con Julio Sosa y Floreal Ruiz. Y ya, con un
amigo, Roberto Bastino, siempre hablábamos de tango. Yo tendría 12 años,
pantalones cortos, y me acuerdo que saltamos el tejido y justo bajaba
Floreal del escenario... y lo toqué!! La primer noche que lo presenté
conté esta historia. Él no quería mucha presentación, pero ese día
conté que yo era de un pueblo muy chiquitito de Santa Fe, que tenía 12
años cuando lo conocí en el Prado Español y que ahora tengo el gusto
de decir: "Señores, canta Floreal Ruiz". Entró lagrimeando
el viejo…
¿Lo mejor del tango?
= Eh!!... Carlos Gardel!
¿Te sentís una persona especial?
= No me siento especial. Estoy en lo que me gusta, no se si lo hago bien
o mal.
¿Tu trabajo te trajo momentos ingratos?
=No, al contrario. Lo que me dio el micrófono siempre han sido
satisfacciones.
¿Por donde andaban con la orquesta?
=Por todos lados... No se, hemos llegado a Córdoba, lugares de La
Pampa. Y después la zona fuerte era Pergamino y Junin. A Junin, una vez
fuimos, en distintos lugares, de martes a domingo, durante una semana
seguida. Íbamos al Club Juventud de Pergamino, el B.A.P. un club de
ferroviarios. Había un club que era todo celeste, sillas, mesas,
paredes, era un lugar de encuentros, iban muchachos y señoritas grandes
solas.
No todos los ambientes eran iguales…
=No, no… pero todos los bailes que hacíamos con Eleuterio eran
familiares.
Pero no era lo mismo ir a un casamiento que a ese lugar
pintado todo de celeste…
= Claro…, lógico
¿Y ahí cambiaban el repertorio?
= No, no, no… Hemos ido a lugares en que se bailaba a media luz.
Y ustedes le metían con todo...
= Ah, si, si… Pasodobles, rancheras, foxtrot, milongas, lo que fuera.
¿Qué opinás de que ya no se realicen bailes con este tipo
de música?
= Cuartetos, cuartetos, fueron tres o cuatro, como el Cuarteto Leo,
Coquito Ramaló con la Mona Jiménez cuando era Cuarteto de Oro,
Carlitos Polo Rolán… Los respeto mucho… Después, cumbia, cumbia,
hicieron Los Wawancó y Cuarteto Imperial. Pero toda esta música que
vino después, la cumbia villera, lo tropical, que me perdonen los fanáticos,
pero es un desastre. Chingue chungue, todo igual y cantorcitos de medio
pelo
Maquinita programada.
= Claro! Le pagás a un buen músico, le decís armame un repertorio de
treinta temas y le ponés un cantor adelante… ¡Nooo!
Pero el estilo que hacían ustedes cayó en desgracia a manos
de este tipo de música.
= No se si cayó o fue Eleuterio que terminó.
Está bien, pero no hubo otra orquesta que lo siguiera
haciendo.
= Claro, hacer lo que hacía Eleuterio... El primero fue Feliciano
Brunelli y el sucesor fue Eleuterio Pigliapoco. Eleuterio tiene 31
discos grabados. No es macana, son doscientos sesenta temas registrados
propios de él. Nooo!! marcó toda un época. En Buenos Aires mismo, en
SADAYC se comentaba ¿Quién es este Pigliapoco que hace veinti pico
bailes por mes…
Sin embargo en Buenos Aires no trascendió.
= No, porque fue un fenómeno del interior. Y ojo que él no quiso
llegar a Buenos Aires, lo tomó como una empresa: laburar, laburar y
laburar… Y no regalarse y tampoco hacer cosas para que ganen plata los
demás. El lo tomó como empresa. Te das cuenta. ¿Por qué nadie se iba
de la orquesta de Eleuterio? porque se ganaba bien, se comía bien, te
compraba hasta la ropa! ¿Quién se iba a ir?
¿Cómo lo presentabas?
= Tenía una base. Comenzaba saludando, decía lo que se me ocurría y
terminaba diciendo: “Aquí está el Maradona del acordeón, el número
uno, el bate records, Eleuterio Pigliapoco!!"
Tu herramienta de trabajo es la garganta, y desde que estamos
hablando ya te fumaste tres cigarrillos…
= Estoy operado de las cuerdas vocales. Fue en agosto del '94, me quedé
mudo presentando un espectáculo en Studebaker. Me dolía la cabeza,
hice fuerza, y me quedé mudo. En septiembre me operaron, me sacaron
cinco pólipos. Mucho hablar, mucho polvillo en los salones, el humo de
los cigarrillos, resfríos mal curados.. Me afectó, pero ahora estoy
bien.
Actor, locutor, presentador, recitador, fanático del tango.
¿Qué es lo que más te gusta ?
= Yo quiero a todo lo que hago. No tengo preferencias, hago todo con
cariño, pero presentar espectáculos de tango me enloquece.
¿Hiciste teatro sólo en Buenos Aires?
= No. Siendo chico, en Isabel, con la dirección de Hugo Pessino, hice
"Así es la Vida", después "Canuto Cañete"...
Después estando en Cañás, hice teatro bajo la dirección de Tellería,
actuamos por toda la zona y llegamos a la sala Labardén de Rosario.
Ahora estoy ensayando una obra en la cual soy el relator de la historia
de Villa Cañás. Se llama "Historia de un Centenario"
¿Que te gustaría hacer en el futuro?
= No se. Ahora me he puesto muy fiaca, no salgo de noche, trato de ser
compañero con mi señora y mis hijas. Es por el tiempo que no estuve
con ellas y porque me cansé de trasnochar. Si trasnocho lo hago en mi
casa, viendo televisión. ¡Cosa de viejo!! Además tengo la satisfacción
de tener mis dos hijas, una recibida y a la otra le faltan dos años.
También me dedico a la huerta, cosa que nunca había hecho. Hago quinta
en un terreno que hay detrás de la radio.