|
Nº 26 - 05/05/01
CON EL DINERO EN NUESTRAS MANOS
Charla con
Domingo Romero, ex gerente de la primer entidad financiera de Santa
Isabel.
Alguna vez las cosas
fueron distintas a este presente de quietud e incertidumbre económica en
nuestro país. Se tenía la certeza de que el mañana sería mejor y de
que trabajando fuerte y honestamente se podía progresar. Alguna vez las
cosas fueron así... también en Santa Isabel.
Durante algo más de dos décadas, desde mediados de los '50 y hasta
comenzar a diluirse lentamente en el final de los '70, se vivió un tiempo
de progreso local en el que se dejó atrás una economía pastoril para
entrar en otra de mayor diversidad, marcada por hitos tales como la
llegada de la corriente alternada, la puesta en marcha de la "Prolacón"
(la vieja "fábrica de leche"), del frigorífico, de la fábrica
de oxígeno o del molino harinero, entre otros. La gran pavimentación de
las calles céntricas y su nueva iluminación y la creación de un colegio
secundario también marcaron esa época de desarrollo, a tal punto que
algunos se animaron a escribir en 1966, en un libro editado con motivo del
cincuentenario del Club Belgrano, que "tal vez dentro de veinte años
Santa Isabel sea una ciudad". Y no era para menos, porque ese
progreso se reflejaba también en el sector financiero de la localidad que
acompañaba apoyando los proyectos económicos. La "Caja de Ahorro y
Crédito de Santa Isabel Cooperativa Limitada" fue la entidad que
durante mucho tiempo representó a ese sector que aglutinaba los ahorros y
el crédito de los isabelenses.
En febrero pasado se cumplieron 40 años del inicio de las actividades de
la" Caja" -tal como se la llamaba vulgarmente- que contó con
muchas personas de nuestra localidad como mentores y propulsores de este
proyecto. Domingo Romero, aunque vivía en Venado Tuerto, es otra de esas
personas, en este caso quien tuvo a su cargo la gerencia desde el comienzo
y por muchos años. En las oficinas de su inmobiliaria de calle Belgrano
de esa ciudad dialogamos con él sobre éste y otros temas.
¿Usted es oriundo de Venado Tuerto?
= No, nací en 1926 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, pero como mi
padre fue contratado por la usina eléctrica de Venado Tuerto vinimos a
vivir aquí cuando tenía 14 años. Yo hice el primario en Avellanada, de
ahí que soy hincha de Independiente y representante del Club en esta
ciudad, y seguí estudiando acá, en el único colegio secundario que había.
¿Cómo es que llegó a la gerencia de la Caja de Santa Isabel?
= Tiempo después de terminar de estudiar fui a trabajar al Banco Nación
en la agencia Urquiza de Buenos Aires y después conseguí el traslado a
la sucursal venadense donde estuve más de 15 años y llegué a tener
firma autorizada por gerente. Pero después de una huelga bancaria
quedamos afuera los que eramos jefes. Como no cedimos nos quedamos sin
trabajo; fue en el '59. Después de muchos años, cuando me reintegré al
Banco, vi que habíamos quedado cesante por "abandono del
trabajo".
En ese tiempo comienza el auge de las cajas de crédito. Se había
creado el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y esta gente recorrían
los pueblos y ciudades entusiasmando a personas de ciertos conocimientos
para ponerlas en marcha. La gente de Santa Isabel buscaba una persona que
entendiera algo de temas financieros y me hablaron a mi, que estaba sin
trabajo. Y bueno... acepté y doy gracias a eso, fue una experiencia muy
buena armar la Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel que quedó
fundada el 2 de julio de 1960.
Empecé a trabajar desde antes de su apertura, organizando todo. Lo hacía
desde el escritorio de Enrique Canal, en calle Santa Fe al 1000. Todos los
días iba a trabajar allí y visitaba a los vecinos para suscribir las
acciones.
¿En que lugar establecieron las oficinas y cómo fue
evolucionando la entidad?
= La Caja abrió en calle General López al 1200 (a pocos metros de lo que
es hoy el Banco de Santa Fe) con unos 6.000 pesos de esa época como
capital, muy poco para ese tiempo. Una empresa financiera con ese dinero
podía dar muy pocos préstamos, pero la evolución fue haciendo el resto
y 10 años después el ejercicio daba números extraordinarios.
Al poco tiempo la Caja parecía una sucursal del Banco Nación por
la forma en que lo había planteado con mi experiencia bancaria. Tal es así
que vinieron de Elortondo y Carmen a aprender el funcionamiento,
estuvieron unos días y después inauguraron sus respectivas Cajas. Santa
Isabel fue precursora en la zona, la única que estaba era la de Venado
Tuerto. También se ayudó a organizar sus respectivas Cajas a Hughes,
Sancti Spíritu y María Teresa, entre otras.
En 1963 se inauguró la sede propia en calle San Martín al 1100
(ahora hay un salón de videojuegos) y en junio de 1981 el nuevo edificio,
frente a la plaza, cuando ya era el Banco Ces.
No puedo dejar de mencionar el valor y coraje de aquellos que la
fundaron. Porque antes, algunos vecinos pidieron la instalación de una
sucursal del Banco Provincia y dos inspectores, que estuvieron una semana
en el pueblo, informaron que Santa Isabel no daba para eso. Tal vez
heridos en el orgullo se reunieron para formar la Caja y demostraron que
querer es poder. Sin plata, pero con el esfuerzo del pueblo, crearon un
ente modelo.
¿La Caja financió proyectos importantes?
=Uno de los más importantes fue el de la primera gran pavimentación del
pueblo, toda la parte céntrica. La Caja le dio un préstamo a los
frentistas para pagar la obra. Recuerdo que la primer cuadra que se
pavimentó fue la de calle Irigoyen, desde Santa Fe hasta Gral. López .
Mientras tanto, Usted siguió viviendo en Venado Tuerto...
= Si, todos los días, durante 12 años, viajé de Venado Tuerto a Santa
Isabel. Al principio en colectivo, salía a las 7 de la mañana y volvía
a las 7 de la tarde, llevaba comida de casa y al mediodía comía en el
lugar de trabajo. Después avancé y le compré el auto a
Arminchiardi y ya era otra cosa. Todas las semanas había una reunión del
Consejo así que ese día dormía en el hotel o, después cuando se hizo
el nuevo edificio, en los sillones de allí.
¿Hasta cuando trabajó en la Caja?
= Dejé en 1970, con permiso, porque pasé a cumplir una función pública
en la municipalidad de Venado Tuerto durante tres años. Cuando terminé
esa función me pidieron que retorne, pero surgió una reincorporación al
Banco Nación y estuve allí unos tres años más. Volví cuando se debió
transformar la Caja en banco. El Banco Ces, que comenzó a funcionar en
junio de 1979 y a mediados de los '80 abrió una sucursal en Venado Tuerto
de la cual fuí gerente hasta jubilarme, aunque mucho no quería porque
estaba muy bien en Santa Isabel. Junto a dos o tres muchachos de los que
me iban a acompañar , visité amigos y conocidos de la ciudad para
adherirlos, por eso abrimos con 50 cuentas corrientes muy buenas; este fue
un desafío que felizmente salió bien.
¿Por que se creó el Banco Ces?
= En un principio las Cajas de Crédito fueron subestimadas por el
gobierno, pero tomaron tanto auge que tenían un movimiento de fondos muy
importante. Los bancos deben rendir cuentas al Banco Central. Pero el
Central no podía controlar el dinero de las Cajas por lo que empezaron a
tomar medidas antipáticas para estas, como impidir la circulación a las
Letras de Cambio, similares a los cheques. Como no pudieron cortar su
funcionamiento, en 1977 el gobierno hizo un decreto para que se
transformaran en Bancos Cooperativos. Así, por la fusión de las Cajas de
Santa Isabel, Carmen y Elortondo, se creó el Banco Ces Coop. Ltdo. Se
hizo un banco chico que en el movimiento cooperativo fue citados como
modelo. Al avanzar el tiempo y las medidas gubernamentales terminó siendo
un solo banco cooperativo: el Credicoop.
¿Se conserva aquel espíritu cooperativista de los impulsores
de las Cajas de Crédito?
= Hay algunos límites, pero los conse-jeros conservan ese espíritu. Es
así que en cada pueblo los asociados integran un consejo que controla el
funcionamiento de la sucursal, se hacen actos culturales o donaciones que
otros bancos no hacen. Siempre destinan en los balances dineros para las
instituciones de bien del pueblo.
¿Alguna vez sufrieron robos o asaltos?
= Nos asaltaron cuando aún estaba la Caja en la calle San Martín. Yo
estaba en la gerencia y en un momento determinado veo por la puerta que
daba a contaduría a algunos empleados con las manos en alto. Pensé que
me hacían una broma, pero era un asalto, los tipos venían atrás y ya
habían sacado la plata de la caja. Nos amontonaron en la gerencia. "¡Quien
tiene la llave del tesoro!!?", gritó uno. La tenía yo, saqué la
llave y abrí; después que abrí, "¡Todos al suelo!". ¡Ni que
lo hubiéramos ensayado 100 veces!, en un cuarto chiquito nos tiramos
todos al suelo y ninguno se hizo mal, bien disciplinados. Era horario de
atención al público y uno de los ladrones había quedado en la puerta,
pero un muchacho que venía por la calle se dio cuenta y fue a avisar a la
policía. El tipo de la puerta lo vio y avisó a los otros, así que ahí
nomas se fueron, sin la plata del tesoro pero sí con la de la caja.
¿Durante su gestión debieron rematar bienes de algún deudor?
= La gente era muy respetuosa de sus obligaciones. Yo no recuerdo tener
que ejecutar a algún deudor, tengo la satisfacción de nunca haber tenido
que ejecutar a un vecino.
Te puedo dar un ejemplo de lo importante que es que los vecinos de
un pueblo manejen sus fondos, que es el ejemplo que dieron las cajas de crédito:
Un buen día, cerca de las 12, me llamó la esposa de un asociado porque
un abogado le quería sacar el auto que tenía; las cuotas de pago estaban
atrasadas porque un interme-diario le había retenido el dinero. Hice
varios llamados, se reunieron algunos consejeros después del horario
habitual de atención al público, cuando ya habíamos cerrado, y se
resolvió otorgarle un crédito a esta persona. Ubiqué al abogado, le
expliqué y así salvamos la situación.
¿Cómo recuerda a Santa Isabel?
= Yo estoy orgulloso de Santa Isabel y no olvido el ejemplo que dieron los
vecinos: cuando hay unidad y buenas intenciones en un pueblo se pueden
hacer grandes cosas, y yo hablo con conocimiento de causa porque viví el
movimiento, cuando se hizo grande me llamaban de todos lados. Nadie me
comprometió en nada de nada, no había intereses personales al llevar
adelante esto, cosa que es rara. Es rara pero si no hubiese sido así yo
no volvía la segunda vez. Gente servicial, que ponía el hombro... muchas
veces, cuando por algunas medidas del Banco Central se producían corridas
bancarias, cuando la gente va toda junta a sacar la plata, y la plata no
está porque se prestó, en esa situación los directivos se turnaron para
acompañarme a mí para ver si alguno venía, para pedirle que no saque el
dinero. Pero el pueblo fue fiel, no hubo problemas en esas corridas
bancarias.
La Caja de Crédito de Santa Isabel fue ejemplo, porque un pueblo de
pocos habitantes logró grandes cosas. Me identifique tanto con Santa
Isabel... tan buena gente... En el manejo de plata siempre hay tentativas
de querer hacer algo anormal, pero nadie jamás me comprometió para hacer
algún negocio raro, jamás! Ha habido directivos de la Caja que fueron
respetados en el orden provincial a raíz de esta entidad, era palabra
mayor, se la respetaba... a Santa Isabel lo hicieron conocer y bien,
demostraron cariño por su pueblo chico.
Puedo mencionar, con riesgo de olvidar a alguno, a los vecinos que
actuaron desde los comienzos de esta patriada: Antonio Amorós, Alberto
Arminchiardi, Juan Balassone, Enrique Canal, Atilio Lombar-di, Máximo
Martínez, Florencio Mercé, Hugo Pessino...
También hay que destacar que siempre se contó con un grupo de empleados
eficientes y responsables.
¿Como ve a la actualidad, en cuanto a la economía y al
proceder de la gente en general?
= Ahora no es lo mismo, antes el porcentaje de honestidad era muy bueno.
El materialismo ha avanzado tanto que existen esos desvíos que notamos a
través de los diarios y demás. No se si es la necesidad de la gente que
la hace así, pero hay otra frialdad, más en las ciudades grandes.
Además de estas funciones administrativas y financieras, Domingo
Romero ha desplegado una amplia actividad social en Venado Tuerto. Es
socio vitalicio del Automóvil Club Argentino (que ayudó a fundar en esa
ciudad), del Jockey Club y del Club Jorge Newbery (del que fue presidente
y organizador de las 24 "Vueltas de Santa Fe"). Estas son
algunas de las instituciones que lo tienen como uno de sus grandes
impulsores, donde ha manifestado algunas de sus pasiones: el automovilismo
y la pelota a paleta. Su trayectoria le valió el reconocimiento del Rótary
Club Venado Tuerto hace unos meses. Pero estas son otras historias.
La Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel, a la que ayudó a
poner en marcha y crecer tenía, entre otros, estos objetivos:
"conceder préstamos a sus asociados, fomentar el ahorro, promover
y/o realizar la construcción de viviendas para sus asociados, fomentar el
adelanto industrial, económico, social y cultural de la población".
Luego se transformó en un gran banco. Esa... también es otra historia.
|
|