N° 49 - 01/04/04
EL CORREO: ESE VIEJO TRABAJO DE LLEVAR MENSAJES
Charla con Ventura
Ribas, jefe del Correo de Santa Isabel.
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Ventura Ribas
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Esquina de Belgrano y 25
de Mayo
La sede del Correo en los '30.
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Sarmiento y José
Ingenieros.
El Correo finalizando los '50.
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La sede actual de
Sarmiento 1023.
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Ventura Ribas y Claudio
Amadío (atrás).
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Desde los tiempos
más remotos los seres humanos idearon formas para comunicarse a
distancia.
Con el nacimiento del lenguaje escrito comienza la utilización de
la carta y a través de los tiempos y de las geografías los distintos
pueblos organizaron sus servicios de correos.
Si bien en América del Sur el correo existía mucho antes de la
llegada de los españoles siendo el más eficiente el del Imperio Incaico,
en el Río de la Plata el Correo del Virreinato nace en 1748 cuando se
estableció un sistema de comunicaciones basado en carreras de postas para
unir Buenos Aires con las ciudades mas importantes.
Con la llegada de la emancipación el correo participa a través
de las postas en las luchas por la independencia y en 1825 Rivadavia
intenta una organización nacional del sistema postal. Después de la
Batalla de Pavón, se unifica el país bajo la presidencia de Mitre y en
la de Sarmiento se expanden los ferrocarriles, llega el telégrafo y se
inicia una etapa cuya evolución aún se mantiene.
Como tantas otras oficinas de correo, la de Santa Isabel es parte de
ese engranaje de la comunicación. En 1914 quedó establecida la estafeta
rentada a partir de gestiones de comerciantes y vecinos y en septiembre de
1924 fue librada al servicio la oficina mixta ubicada en un local de Mitre
al 1100. En los años ´30 funcionó en la edificación que aún se
conserva de Belgrano y 25 de Mayo y luego, en fecha incierta, se trasladó
a la esquina de Sarmiento y José Ingenieros donde perduró por varias décadas
hasta que por último, en 1985, se mudó a Sarmiento 1023.
La tecnología ha ido modificando las costumbres y hoy en día la palabra
escrita ya no necesita tanto del correo. El fax, Internet y una gran
cantidad de empresas privadas suplen en gran medida a este servicio
tradicional.
Ventura Ribas que es el jefe del correo de Santa Isabel, al que
ingresó en 1961 cuando comenzó como mensajero, realiza, junto a Claudio
Amadío, el trabajo postal diario.
Con la voz tranquila que lo caracteriza nos comenta la actualidad y
repasa las últimas décadas del correo local.
Cuál era el trabajo del mensajero?
=Aparte de barrer la vereda y la oficina, tenía que repartir las cartas
expreso, los telegramas y las encomiendas, el expreso se tiene que
repartir apenas llega el transporte. Antes se repartía mucho expreso
porque el monopolio lo tenía el correo. También se usaba mucho el
telegrama, por ejemplo para los casamientos; si era de importancia los sábados
a la tarde éramos 7 u 8 los que nos quedábamos trabajando porque se hacían
300 o 400 telegramas de felicitaciones. Hoy en día el telegrama común es
muy poco frecuente, se usa mucho el telegrama laboral, el de renuncia o de
despido. Por otra parte al telegrama colacionado, que todavía existe, lo
suple la carta documento que tiene el mismo valor lega y, como no tiene límite
de palabras, sale más barato.
¿No trabajó con el telégrafo?
=Estaba empezando a aprender el código Morse y después, un poco por
vagancia y también porque ya se empezaba a usar más el teléfono, lo dejé.
El sistema empezó a desaparecer en los 80, unos veinte años después de
que yo empecé a trabaja. Además adelante mío había tres telegrafistas.
¿Los telegrafistas ganaban más?
=Claro, pero tenían que rendir otras condiciones además de saber manejar
el telégrafo.
Recuerdo que siempre estaba de fondo el ruido del telégrafo...
=Pero no todos eran mensajes para nosotros, porque la línea que pasaba
por acá venía de Pergamino por la vía hasta Fournier, porque usaban la
línea del telégrafo del ferrocarril. Desde ahí venía hasta la ruta 94
vieja, tomaba la calle Santa Fe hasta 25 de Mayo, doblaba y llegaba hasta
J. Ingenieros para llegar a la esquina con Sarmiento donde estaba el
correo. Después salía para Villa Cañás y Teodelina, llegaba
hasta la esquina del frigorífico y seguía al lado de la vía.
Para repararla estaba el guardahilos. En una época era un muchacho
de Villa Cañas, después vino a trabajar "Coco" Pennacchietti.
Era auxiliar y guardahilos y salía a arreglar la línea con el coche de
él, le pagaban los gastos aparte. Cuando el problema era importante me
llevaba a mi o al mensajero de turno para ayudarle a arreglar los postes,
las crucetas...
¿Quienes fueron sus compañeros?
=Cuando empecé estaba como jefe Antonio Costa. Además Umberto
"Titi" Pennacchietti, Raúl Angel Bulfoni y Osvaldo Ruiz, que
eran telegrafistas. Auxiliar Omar "Coco" Pennacchietti, los tres
carteros, Daniel Dueñas, Leandro Romero y José Bolognesi. Dueñas estaba
de mensajero hasta que entré yo en ese puesto. También estaban los
estafeteros.
¿Qué hacían los estafeteros?
= Iba al tren con la correspondencia y la llevaban. Uno iba con el
Ferrocarril Mitre a Rosario y otro con el Ferrocarril San Martín a Junín
y Saforcada. Cada tren tenía un furgón, la estafeta, para que trabaje el
empleado de correo. Salía con la correspondencia de acá y, por ejemplo,
si iba para Buenos Aires, en Villa Cañás bajaba lo que le correspondía
y le daban lo que iba por esa vía. En Teodelina o Arribeños hacía lo
mismo.
Acá había estafetero porque esta era la punta de las líneas. Eran
tres porque uno estaba de franco cuando los otros viajaban. Los lunes miércoles
y viernes a Rosario y también a Junín. Los martes y jueves a Saforcada.
También estaban los que iban a llevar y traer la correspondencia al
tren, además se iba a Chapuy para la línea de Rosario a Bahía Blanca.
Después empezó a cambiar, venía un transporte de Junín a Venado
Tuerto. También se trabajó con colectivos, con "La Verde" y
con "La Micro Vernard". Ahora todo se manda a Rosario, ahí lo
procesan y al otro día sale para donde sea, por ejemplo para Villa Cañás
que está a 15 km. Cuando estaba el tren se hacía un envío directo para
cada localidad, y ahora se hace un solo envío y la correspondencia tiene
un seguimiento a partir del código de barras.
Antes solía faltar encomiendas o correspondencias, pero como pasaba
por tantas manos no se sabía adonde estaba el pirata. Todavía sigue
habiendo piratas.
En ese tiempo había mucha correspondencia...
= Además de que no estaban los medios que hay ahora, nadie podía poner
un correo propio, ni repartir cartas o facturas de servicios porque el
gobierno le cobraba multas. Antes de la privatización del correo habían
empezado a trabajar algunas empresas privadas. En un tiempo eramos doce
empleados, ya cuando nos vinimos a este local en el '85
quedábamos seis.
¿Cómo llegó a ser jefe?
=Rendí para auxiliar y entré en ese puesto. En 1978 entró de jefe
Rodolfo Bott, y me enseño la parte de contaduría. Después empecé a
hacer los relevos porque tenía que venir personal de afuera porque se habían
jubilado todos los mayores.
En agosto del '94 quedé de jefe, porque Bott se había enfermado y Dueñas
había renunciado.
¿Se utiliza el buzón que está frente al correo?
=No mucho. Antes estaba frente al Hotel Central, era colorado. Ahora está
más alto y de otro color. Íbamos todos los días a buscar la
correspondencia, la gente lo usaba mucho porque estaba la costumbre de
comprar estampillas y cuando escribían, si estaban lejos del correo o
estaba cerrado las ponían en el buzón. En el ´85 se lo trajo acá; por
las dudas hay que abrirlo todos los días por-que dejan cartas con
franqueo a pagar.
También están las Casillas de Correo.
=Generalmente las usaban las casas de comercio o la gente del campo. Se
alquilaba la casilla por un año y se llevaba la llave para sacar la
correspondencia cuando quisieran.
Con la gente de campo, que no quería casilla de correo, se la ponía
en lista, por abecedario.
Otra función que ya no existe es la de las libretas de ahorro.
=Si, la Caja Nacional de Ahorro Postal que desapareció en el año '95.
Esa era una empresa estatal que funcionaba paralela al correo.
Había gente que tenía su libreta y cuando pasaba el año o seis
meses la mandaba a capitalizar, es decir a actualizar los intereses.
En el correo se podía sacar la libreta de ahorro, los menores de 18
con el consentimiento de un mayor. Para hacer el depósito se pegaban unas
estampillas especiales por el valor a depositar. El dueño se llevaba la
libreta y cuando necesitaba plata volvía al correo para hacer la extracción.
No se cobraban gastos por el servicio y solamente el titular podía sacar
plata en cualquier oficina de correo del país.
En la escuela se inculcaba mucho el ahorro, así que los pibes tenían
su libreta, el más pudiente seguía ahorrando, con otros ya te dabas
cuenta que los padres no le podían dar plata .
Eso fue decayendo por los servicios de los bancos y las tarjetas de
crédito.
También se maneja dinero con los giros..
=Eso está vigente, hay tres clases de giros. El postal que viene en un
sobre, el telegráfico y el "Western Union", que es un giro con
un número de transferencia que, a diferencia de los otros, se puede
cobrar en cualquier oficina.
¿Como cartero, ha tenido problemas con la gente al llevar
alguna carta?
=Antes no había problemas. Llevabas algún telegrama colacionado y lo hacías
con un poco de temor, pero ya ahora no se les da tanta importancia este
tipo de correspondencia. Hoy en día te preguntan "¿y esto que es,
por que me mandan esto?" Y el cartero está para llevar la
correspondencia, no para dar explicaciones. Hay gente que se enoja, no
toda. Si alguien no quiere firmar nos traemos la correspondencia y se
devuelve por rehusada.
¿Han dejado correspondencia equivocada alguna vez?
=En un tiempo, Domingo Benso, había cinco. Cuando no le ponían el
segundo nombre se mezclaba la correspondencia porque además no se usaban
las direcciones. Te ponían Domingo Benso, Santa Isabel. No había
problemas, pero teníamos que andar preguntando.
¿De tanto ver cartas Ustedes pueden intuir de que se trata?
=Al ver dos o tres veces el mismo tipo de carta ya se sabe de donde viene
o de quien es. En cuanto a las cartas personales ya hay muy pocas,
generalmente de gente grande que tiene esa costumbre.
Por eso antes se atendía a más gente?
= Se atendía a mucha gente y además los sábados se trabajaba todo el día
y los domingos de 08.00 a 11.00 y de 16.00 a 20.00. Eso a fines de los '60
se sacó y más adelante se sacó el sábado a la tarde. La idea era tener
un servicio de comunicación permanente.
También se necesitaba por el tema de los seguros que precisaban el
matasellos del día que pasaba algo. Iban el domingo a la tarde para
asegurarse que habían mandado la documentación ese día.
Ahora el correo está nuevamente en manos del estado. ¿Es mejor
que una empresa privada?
=Era la Enpresa Nacional de Correos y Telecomunicaciones. Para
privatizarla, en los '90 crearon EnCoTeSA que la tomó Correo Argentino
S.A. Hace unos meses le sacaron la concesión y es Correo Oficial de la
República Argentina. Yo, mal no estuve con ninguno, pero hay más
complicaciones cuando es empresa privada. Te exige más y te buscan falla
para echarte. Si te faltaban 50 centavos a una carta te hacían un
"cartoducto" y a la cuarta vez...
Yo tengo uno hecho por $1,75 de diferencia, porque había
estampillas de 50 y de 75 centavos de colores amarillos. Y yo, en vez de
pegar las de 75 puse de 50. Eran siete cartas, por lo tanto 1,75 de
diferencia. Me hicieron reponer la plata y me hicieron un cartoducto.
Además tenemos en esta oficina una balanza de pesas que tiene como
90 años. Si una carta pasa de 20 granos lleva otro importe; la pesás y
no pasa de eso pero cuando le pusiste el retorno, si es certificada, pasa
los 20 gramos. Después en Rosario la pesan con balanza electrónica y
dicen que el empleado cobró de menos. Eso no pasa cuando la empresa es
estatal. Después se metió el gremio con este tema y la cosa se paró. De
todas maneras casi no quedan empleados...
=Antes de privatizar en 1994, ya se trataba de sacar gente y tenían que
justificar los empleados que había. De acuerdo a la cantidad de dinero
que se recaudaba era la gente que tenía que estar en cada oficina.
Hay oficinas que están mal de gente. Acá, se tuvieron que ir
Mario Quevedo y Claudio Bessone que eran los últimos que habían entrado.
Quedamos dos de suerte, pero en Teodelina, que tiene casi 7000 habitantes
hay un solo empleado.
Cuando llegan las facturas de la luz y del teléfono le ponen un
empleado eventual por tres o cuatro días para que pueda repartirlas. Acá
Claudio Amadío quedó justo cuando los gremios firmaron que una parte del
sueldo pasara a cobrarse como viáticos. Los gremios aceptaron eso a
cambio de que no sacaran a nadie más. Si no hubiese tenido que aceptar el
retiro voluntario.
Así, con un solo empleado, quedaron varios pueblos de la zona.
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Umberto Domingo
Pennacchietti, Telegrafista.
"TiTi" Pennacchietti nos cuenta:
Cuando tenía 13 años, en 1942, entré a trabajar al correo. El jefe era
mi tío, Silva. Con el telégrafo habré empezado a los 18 años, los
mismos que estaban trabajando me enseñaron. Conmigo estuvieron Raúl
Bulfoni y Osvaldo Ruiz. Antes, "Ñato" Colomba.
Nosotros escuchábamos las llamadas y los mensajes para los otros pueblos,
era un ruido de fondo todo el día. Cuando había un telegrama para Santa
Isabel, por las letras que nos correspondían nosdábamos cuenta que nos
esta
ban
llamando, entonces nos pasaban el mensaje.
La gente que quería despachar un telegrama escribía los datos y el
mensaje en una planilla. Nosotros lo pasábamos a la mesa y después lo
transmitíamos. Para eso teníamos que marcar letra por letra. Cada letra
que apretabas el aparato emitía una serie de ruidos, una combinación de
puntos y rayas, el código Morse. Cuando recibíamos los mensajes
escuchábamos esa serie de ruidos, tomábamos nota letra por letra y
sacábamos el mensaje.
Las letras se distinguían porque cada una tenía una combinación de
puntos y rayas, el punto ero un ruido corto y la raya un poco más largo y
entre letra y letra había un pequeño silencio.
El aparato era de mesa, tenía un teclado y funcionaba con baterías y
era, en esos tiempos más rápido que hablar por teléfono. No habiendo
nada raro, en una hora, lo máximo, ya estaba el telegrama en la oficina
para que el mensajero lo llevara. Era un servicio que se utilizaba mucho
tanto por temas comerciales como personales.
Antes era un empleo que todos lo peleaban para tenerlo, ahora ya eso
pasó, es otra época.