Nº 110 - 04/06/10
COMO ERA NUESTRA ZONA
EN EL AÑO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO
Cumplidos ya los
200 años del nacimiento de la Patria, cabe preguntarse
que pasaba en esos tiempos en la llanura pampeana,
especialmente en nuestra región (mucho antes de la
fundación de nuestros pueblos) lugares tan lejanos e
inhóspitos para aquellos que vivían en las ciudades del
Virreinato.
Un artículo publicado el miércoles 26 de mayo en el
diario de Venado Tuerto
"La Guía Regional", que lleva la
firma del reconocido historiador Roberto Landaburu, da
respuestas a estos planteos.
Dice Landaburu:
" Para el año 1810, podemos afirmar aunque parezca raro,
que ya existían -desde muchos años antes-, varias
fortificaciones y rancheríos en estas dilatadas pampas,
cuyo paisaje sí, era diferente al que conocemos en la
actualidad. No existían montes, y la vista se perdía en
la curvatura de la estepa, en un espectáculo
sobrecogedor".
"Para el año 1779 el fuerte de Melincué alzaba su
mangrullo junto a la laguna. Más al oeste y para el lado
de Loreto-Maggiolo, el Marqués de Sobremonte había
mandado construir en 1785 el fuerte de Nuestra Señora de
Loreto, y por el lado de Arias-Alejo Ledesma se
levantaba el fortín Las Tunas. Para el norte el cantón
de Guardia de la Esquina ya estaba levantado 40 años
antes de la Revolución de Mayo".
"Por el año 1660 o antes pasaba por el Venado Tuerto, la
larga rastrillada de Las Tunas, el camino que unía Chile
-a través de Mendoza- con Buenos Aires, pasando por
Punta del Sauce o La Carlota, Loreto, Hinojo o Venado
Tuerto, Melincué y el Pergamino".
"Caravanas
de carretas tiradas por bueyes y arrías de mulas, iban y
venían, llevando frutos y mercaderías al puerto,
pasajeros, vino, telas, herramientas…Para el 1650 en
toda esta zona de fértiles pastos surcada de aguadas, se
asentaban enormes manadas de ganado cimarrón, tanto
vacuno como caballar, y hasta aquí se venían los
criollos del Buenos Aires a practicar las famosas
vaquerías. No era otra cosa que la matanza de esos
animales desjarretándolas a la carrera, mientras otros
degollaban y cuereaban. Se dice de largas filas de
ganado cimarrón que se media a veces en leguas, pasaban
frente a atónitos y ocasionales viajeros".
"La fauna autóctona era riquísima, principalmente la de
lagunas, como también las manadas de venados, guanacos,
rápidos ñandúes, pumas y cuántos más bichos del campo".
"Reinaba un silencio desolador; silencio de muerte le
llamço Charles Darwin cuando pasó por aquí cerca, en lo
que le decían el desierto. El chirriar de los ejes de
las carretas se escuchaba desde lejos, a kilómetros de
distancia".
"Para 1806 don Luis de la Cruz se vino desde Chile
queriendo llegar a Buenos Aires, lo hacia acompañado por
caciques pampeanos liderado por el propio Carripilun,
que le hizo de guía hasta el Melincué. Detalló todo lo
que encontró a su paso, minucioso, detallista, Al llegar
al viejo fuerte de Melincué -se encontraba en estado
ruinoso por el avance de la laguna-, había mucha
agitación que venía del sur, de Buenos Aires: Los
ingleses habían invadido el Virreinato, y la gente y su
Virrey huían hacia Córdoba".
"Muchos criollos poblaban la estepa criando sus animales
a campo, junto a lagunas como la de Los Leones Murphy,
en la zona del Estaqueadero-Villa Cañás, en las aguadas
del Venado Tuerto, y tantas otras más".
"Sí, para 1810 había mucha vida en lo que nos enseñaron
que no había nada. La pampa sureña santafesina hacia
rato ya que palpitaba, y fuerte. Tierra de lejanía,
huellas y pisadas.
Aún los que se animan, en las largas noches estrelladas,
por la vieja senda de Las Tunas, saben escuchar el
trotar agitado de caballos pampas que pasan raudos para
el naciente, y otros vuelven agitados con tropeles de
ganado buscando los montes del Mamuel Mapu. Algunos
escuchan mugir de toros, rebuznes de burros y chirriar
de carretas, gritos y alaridos, susurros y deslices… que
vuelven y vuelven, para no hundirse en el silencio de
los tiempos!"
Estos territorios -incluido el distrito actual de Santa Isabel- fueron
dominados por los aucas o araucanos. Eran indios que
incursionaban desde la cordillera a lo largo del Río
Quinto con el fin de cazar la abundante fauna de ésta
zona. En la época del Virreinato del Río de la Plata,
los Pampas, luego invadidos por los araucanos, que se
hallaban en posesión del caballo, contaban con abundante
ganado cimarrón para asegurarse el sustento mientras que
-tal como lo comenta Landaburu- el gaucho se dedicaba a
diezmar el ganado. En 1852 esta zona quedó comprendida
dentro de la línea de frontera que unía Río Cuarto, La
Carlota, Laguna de Hinojo (Venado Tuerto), Melincué y
Fortín Chañar (Teodelina). En 1857 Santa Isabel era un
sitio remoto, campo abierto, sin alambrado ni vallas,
con ganado arisco. En ese año Don Miguel Rueda compró un
terreno compuesto de dieciocho mil varas de frente (15
kms) por doce mil de fondo (10 kms) es decir seis leguas
superficiales. Pero esta es otra historia que se acerca
más a nuestro tiempo dejando atrás los años y los hechos
que dieron origen a nuestro país.