N° 52 - 10/09/04
"CACHORRO GOBBI", CON LA
MÚSICA EN TODAS PARTES.
Los
Disc-Jockey (DJ's) se han dedicado a pasar discos durante décadas lo que
los convierte en influyentes símbolos culturales. Un ejemplo de ello es
el de los comienzos del Rock & Roll enmarcados por una batalla social
y cultural donde el papel de los DJ's fue fundamental para lograr su
llegada definitiva al gran público. Las raíces de esta profesión deben
buscarse en los centros urbanos de creatividad musical como Nueva York
donde el término definía a aquellos que seleccionaban la música y la
programaban y difundían en espacios radiales. El tiempo y la creatividad
de muchos DJ's hizo que el trabajo dejara los límites de una broadcasting
para pasar a sus cabinas en los centros de reunión y bailes, y
evolucionar para llegar a ser hoy en día, de la mano de la tecnología,
creadora, además, de música y ritmos electrónicos que proveen ganancias
importantísimas a algunos profesionales de renombre mundial.
Nuestro pueblo no podía ser la excepción a este fenómeno que
prendió en muchos pero que solo algunos pocos lo siguieron como forma de
vida. Gerardo "Cachorro" Gobbi es la expresión más importante
en nuestro medio ya que su trabajo no se ha limitado simplemente a pasar
discos. Ha ido más allá, haciendo de la animación de fiestas y boliches
un arte, programando y dirigiendo emisoras de radio, y grabando y editando
imágenes de T.V. para particulares y canales de aire y de cable.
¿Porque te
dedicaste a estos trabajos?
=Porque es lo que siempre me gustó.
Cuando yo tenía 14 años, en 1970, abrió Capricho que fue el
primer boliche de Santa Isabel y uno de los primeros de la zona. Para las
primeras noches vino a poner música un pibe de Rosario, “Cachula”, y
cuando se fue empezamos a poner nosotros, José Mondino, el “Loco” Marín,
un amigo que ahora vive en Buenos Aires, y yo. Ahí se me prende el bicho
de la música; empecé a llevar discos míos, música que era rara, no muy
aceptada. Mi primer disco fue un simple que tengo guardado, de Crosby,
Stills, Nash & Young, cuatro norteamericanos que se juntaban a grabar
pero que eran independientes. Cuando lo ponía todos se miraban y
generalmente no lo bailaban. Desde ahí seguí comprando y poniendo mi música.
También empecé con un programa de radio: “Aquí Ruido Joven”.
Con Juan Carlos Marín escribíamos los libretos y en una época hizo
locución Daniel Pasquinelli. Era a la tardecita, no se si era una o dos
veces por semana pero si se que atormentábamos a la población. La
apertura era con “Amorosa Leve Muchacha” de Led Zeppelin; calculá,
era todo así. En ese entonces poner Led Zeppelin o cosas mucho más
simples, que hoy son pavadas, como Credence, era una cosa... mortal!, lo
menos zarpado que pasábamos eran Los Beatles.
¿Y la gente que decía?
=¡El Loco! ¡Con esta música!... La gente en vez de pararse en una
esquina y escuchar, realmente disparaba! En ese entonces estaban las
bocinas de O.P.S.I. en las calles y estaban empezando a poner los primeros
monitores de la radio circuito cerrado. Teníamos algunos conflictos con
la dirección que nos permitía hacer el programa, pero fundamentalmente
nos decía que pusiéramos algo más comercial.
En las revistas Pelo y Cronopios, que traían informaciones de música,
buscábamos textos que pasábamos a mano para leer. Hacíamos libretos,
guionábamos, marcábamos qué hacía el locutor, poner tal cortina... Armábamos
el programa de radio, sin saber nada, intuitivamente.
Se te recuerda como DJ de Neptuno...
=Al tiempo abre Neptuno y después cierra Capricho, que ya venía bajando.
Primero les ayudé a poner música, lo hacía en forma libre porque
laburaba de DJ, compraba mis discos, pero no cobraba. Por supuesto que me
daban tragos gratis y hacía lo que quería, sin demasiados conflictos.
En Neptuno al principio se usaba mucha música enlatada, con casetes
que se grababan en las disquerías o en los boliches de Venado como
Pancho's o Papá Doc. Pero al tiempo empecé a poner música yo, con un
equipo bastante rudimentario, con unas bandejas Winco a las que se les había
sacado el automático.
A los 18 años me fui a estudiar abogacía a Rosario, estuve dos o
tres años... No estudiaba mucho... hasta que mi viejo en un momento dijo
"bueno"... Entonces volví y me decidí a laburar en forma
profesional de DJ, o sea a cobrar y a trabajar en serio. Eso le implicó
un planteamiento al dueño de Neptuno, “Pichón” Cugnoflís, que ya
estaba cansado de renegar con los equipos, además de que entraba mucha
gente los viernes y sábados.
¿Qué decidió el dueño de Neptuno?
=Compró un equipo profesional a un tipo de Río Cuarto. A su vez yo empecé
a comprar mis propios equipos.
Hasta el '76 trabajé así, con ese equipo más nuevo, después se
renovaron otra vez, se compró uno más grande y más profesional todavía.
Pero desde febrero del '78 a febrero del '79, no trabajé en Neptuno por
“diferencias artísticas”.
¿Qué clase de “diferencias artísticas”?
=Pichón quería música comercial y yo le decía que no, que yo ponía la
música que consideraba apta para el boliche. Era una cuestión de estilo,
si lo tirábamos abajo corríamos el riesgo de decaer en el nivel. Además
le planteaba que si yo no le indicaba como tenía que cortar las entradas,
que era un trabajo que hacía el dueño, él no tenía por que decirme qué
música poner. El mio era un planteamiento duro y no quería hacer
concesiones; en esa época estaba de moda Rafaela Carrá, y yo le decía:
no, no quiero ponerlo.
A los discos los compraba Pichón. Íbamos a Venados juntos o me
daba guita que no me alcanzaba. Si yo quería cinco long play,
"compremos tres!". El tipo trataba de hacer su economía, ahora
lo entiendo pero en ese momento yo me agarraba unas calenturas madre.
¿Cómo arreglaron para que volvieras?
=En febrero del ´79 vuelvo pero con mis discos. Los sábados y feriados
cargaba mis discos y ponía música desde las doce de la noche a las cinco
de la mañana. A eso de las cinco menos cinco empezaba a poner el clásico
Bienvenidos al Tren de Sui Generis, primero largaba ”Recoge tus cosas y
largo de aquí”..., ponía otro tema y mandaba “Recoge tus cosas y
largo de aquí / en nombre de Cristo no quieras seguir...” ponía otro
tema y a la tercera vez iba entero. Cuando terminaba el tema también
terminaba la confitería, generalmente con 500 o 600 personas adentro. Y
los que estaban bailando lentos, porque se hacían dos tandas de lentos,
una en medio de la noche, cortita, y la otra al final, se tenían que
despegar, se les ponía la luz al palo y bueno, nos tenemos que ir. Así
era, excepto en Navidad y Año Nuevo que siempre estábamos hasta el
amanecer, hasta las ocho de la mañana.
Inolvidables fiestas de fin de año....
=Si, se llenaba toda la pista, todo afuera, alrededor de la pileta... En
esos días yo ponía música de arriba del techo porque en el techo de la
pista había una abertura por la que podías ver el cielo. Entonces a la
tarde subía los equipos y los armaba a la par de esa abertura así podía
ver la pista de adentro y también la de afuera.
Y siempre con el miso nivel musical...
=En los boliches se bailaba con la mejor música que se producía en el
mundo, con Queen, los Beatles, los Rolling Stones, Elton John, la Electric
Light Orchestra, Alan Parsons, Phil Collins... eso era lo que hacía
bailar a la gente. En los boliches no existía el cuarteto, poner cumbia
no existía porque aparte de que no estaba de moda, no se la consideraba
apta para boliche.
En
el '82 hay un quiebre a partir de lo de Malvinas y empieza a imponerse lo
nacional. Desde antes, como era muy fanático de lo nacional siempre ponía,
especialmente en las tandas de lentos, un bloque de música nacional.
Que durante la dictadura militar se difundía muy poco...
=Si, aunque Spineta siguió haciendo lo suyo, Charly también. Pero
florece más a partir del '82 cuando aparecen los nuevos, Baglietto, la
Garré, Fito, tiene más fuerza Soda Stereo. A todo eso que surge nuevo lo
empiezo a poner, y de abril del '82 hasta más de mediado de año ponía
toda la noche rock nacional.
¿Cuando dejás Neptuno definitivamente?
=Un poco antes de fin del '86. A las fiestas de ese año las pasé
poniendo música, con mis equipos y discos, en Teodelina, en un boliche
que antes se llamaba Abraxas y después Crack's.
¿En ese tiempo eras el DJ top.?
=Y, de esta zona si; son modas y yo estuve un tiempo de moda. En la zona
era Venado, con otra onda más tipo ciudad, y nosotros, más tipo pueblo.
Porque me llamaban para hacer un cumpleaños de quince y ya sabían la música
que iba a poner de antemano, porque manejaba un determinado ritmo, un
determinado estilo, entonces me confiaban la fiesta. Así estuve
trabajando hasta el '88. La última vez que puse música fue para una
fiesta de la prima-vera que se hizo en el Club Belgrano.
¿Supiste que esa era tu última noche como D J?
=No, aunque ya no quería saber más nada con eso. Habíamos puesto un
boliche en Alpa Corral, Córdoba, donde hice la temporada '87-'88, de
diciembre hasta marzo trabajé todas las noches. Después estuve unos
meses en Firmat filmando sobre el centenario de la ciudad, y en
septiembre, un amigo de ahí vino a poner música acá y me invitó. Esa
fue la última vez.
¿Por qué dejaste de poner música?
=Estaba cansado, y fundamentalmente porque ya había diferencias. Si a vos
viene un chico o una chica y te dice “Señor” es que se ha roto el
hilo mágico, se cortó la conductividad con la gente.
¿Hay una edad tope para un DJ?
=Si ves que te pasan por el costado y no los podés alcanzar, cuando la
cabeza va más rápida que el cuerpo, es el momento de renunciar. De vez
en cuando voy a las fiestas y pongo música aunque con los C.D. no me
llevo muy bien. Es que el placer de acariciar un vinilo, es incomparable.
¿Cuántos discos tenés?.
=Cuatro mil quinientos.
¿Hay algunos malos?
=Si!! Seguro!! Pero también hay muchísimos buenos, cosas inhallables,
porque compraba muchos discos piratas, como les decíamos. En las épocas
políticas difíciles de los '70 y '80, me iba a Buenos Aires a comprar y
aparecían discos de los EE.UU. sin sello y sin marca, especialmente de
temas, prohibidos acá. A Cocaine de Clapton, por ejemplo, yo lo tenía
desde el vamos, eran discos que tenían la etiqueta en blanco y le ponía
los nombres con fibra.
¿Qué significado tienen los viejos discos de vinilo para vos?
=Al vinilo lo manejás vos, lo ponés y lo frenás con el dedo. Hasta que
aparecieron los giradiscos profesionales de verdad, generalmente todo se
hacía con el dedo porque necesitaban algunos segundos para llegar a la
velocidad adecuada. Entonces buscabas un golpe determinado que marcaba el
ritmo del tema que ibas a poner, lo marcabas, y tenías el disco. Al
soltarlo había que igualar el ritmo del otro que estaba sonando,
acelerando o frenando el disco con un dedo para hacer la mezcla. Porque
antes se mezclaba, el DJ usaba el micrófono poco y nada.
La idea era enganchar un tema con otro sin que se note el cambio, o
en el corte de un tema comenzar con otro... Buscar los espacios... Durante
la semana escuchaba discos, buscando en qué momento entraba cada tema.
¿Era necesario este trabajo semanal?
=Generalmente la gente hace trabajos que no les gusta, que los sufre.
Cuando vos gozás haciendo algo, cuando te divertís y encima te dan
dinero, te lo reconocen y te lo agradecen, es llegar a la cúspide. A eso
hay que cuidarlo, ¿cómo?, siendo responsable.
Hay que hacer las cosas con anticipación para que esté todo
perfecto. No chupar, los DJ's. generalmente se mamaban y terminaban las
fiestas en pedo. Hay que estar bien, con todas las luces en la cabeza.
Eso, para mi era cuidar el trabajo, además de comprar los discos
correctos, tener los equipos funcionando y buscar novedades en la semana.
En el grabador de carrete abierto preparaba pequeños cortos de 10 o 15
minutos de esquemas musicales, los grababa diez veces si era necesario
hasta que salían perfectos. Después los pasaba en la fiesta, es lo que
ahora hacen los DJ's con las computadoras, tienen todo preparado
previamente.
¿Usaste computadoras?
=Estamos ablando de antes de las computadoras y de los C.D's. De ahí en
adelante es otra la historia de la música, aunque en los EE.UU. todavía
hay muchos DJ's que siguen trabajando con vinilos fabricados
especialmente. Es que se usan para disminuir y acelerar los tema a gusto,
de la otra manera no podés ser artista, no podés manejarlos como vos
querés. El DJ es el artesano de una fiesta y el DJ actual usa compactos o
computadoras, es como una máquina de lavar, donde vos tirás la ropa
adentro y te la devuelve ya centrifugada y todo.
Con esto, los DJ's actuales no se van a sentir contentos.
=No, pero como son amigos míos siempre se los digo. Muchos de ellos
empezaron con vinilos y trabajaron conmigo de empleados o de socios.
¿El que trabaja con C.D. o una P.C. hace cosas en función de lo
aprendido con los discos de vinilo?
=Trata de hacer enganches, mezclas. Pero ya es un trabajo inútil porque
la gente no le da importancia. Si no le da importancia a la música, ¿le
va a importar los enganches?
¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó?
=Porque a la gente la idiotizaron. Antes, al boliche, entre otras cosas,
se iba a escuchar música. Es más, vos estabas bailando y prestabas
atención a la música, y si no te gustaba renegabas contra el DJ y lo
comentabas con la pareja. Actualmente el boliche es un lugar para juntarse
en malón, donde todo el mundo se encuentra, se abraza aunque no se quiera
y bebe cerveza en forma descontrolada. Digamos que es un lugar de
descontrol.
En los boliches siempre se tomó.
=Si, pero no con descontrol. Ir al boliche actualmente, es permitirse
hacer todo lo que no se hace durante la semana ni en ningún otro lugar.
¡A estas cosas se las estuchábamos decir a los viejos nuestros!
=Los viejos, que nunca habían ido a un boliche, hablaban de los bailes.
Yo hablo de los boliches, a los que voy cada tanto.
Cambiaron las modas a tal punto que ahora se baila toda la noche cuartetos
y pavadas. Nunca, no digo que esto haya sido mejor, era distinto, se
hubiese hecho una cosa así, de saltar por saltar toda la noche. Las
chicas bailan por un lado y los varones chupan por el otro. En parejas no
se baila demasiado, cosa que antes era impensable.
Especialmente con los lentos.
=Claro, para charlar, para llegar al encuentro, esa era la idea. Ahora es
distinta la movida musical. Poner música ahora no sería un placer para
mi porque musicalmente hemos ido para atrás.
¿Había desaprobación del público?
=Siempre hubo desaprobación. Parte del público se dedica a no estar de
acuerdo, algunos son capaces de acercarse y decirte “Che! cambiá eso y
poné tal cosa! Hay sugerencias aceptables y otras no.
¿Cuál ha sido la amplificación más importante que hiciste?
=La de la fiesta de los 75 años del pueblo, en febrero del '83. Fue una
semana donde hicimos amplificaciones en la plaza, en una doma grande que
se hizo en la cancha de Juventud, en el almuerzo en las carpas en la
cancha de Belgrano y terminamos con el acto y desfile que condujo Antonio
Carrizo. Fueron muchas amplificaciones y la principal fue la representación
de la fundación de Santa Isabel.
Y todo sin la tecnología actual...
=Era todo a pulmón, laburando para tratar de sacar el mejor producto. Es
que la mayoría de las cosas que se usan hoy en ese tiempo ni existían o
eran muy costosas. Una potencia o una consola como las de ahora eran
impensables.
¿Cómo comenzás con la T.V.?
= Es con lo que actualmente sigo. Mi hermano Alberto vino de Rosario, en
julio del '83 y el 10 de julio compramos nuestra primer cámara y nuestra
primer casetera. Me acuerdo porque el 10 de agosto era el cumpleaños de
mi viejo y dimos el primer cheque para esa fecha.
¿Ustedes vieron que era buen negocio?
=Uno hace las cosas porque las hace. Siempre uno ponía el pretexto de que
iba a hacer negocio cuando comprábamos algo. Era para tranquilizar a los
demás, fundamentalmente a los viejos porque el respaldo final siempre era
Gobbi.
Llegamos a montar un equipo grande, con el que cubríamos eventos
deportivos y fiestas en toda la zona. Filmábamos cuantas cosas se
cruzaban, en Teodelina y Cañás estuvimos en el inicio de los cables, las
primeras imágenes fueron nuestras. En Venado cubríamos todos los eventos
porque no había prácticamente cámaras. Toda la zona, María Teresa,
hasta Rufino y Firmat.
Y en Santa Isabel hacían un noticiero cuando aún faltaba mucho
para el cable.
=Video Semana. Los fines de semana lo pasábamos en Yuyo's con lo ocurrido
durante la semana más algún reportaje o las colas de las películas que
se pasaban en el cine. Alberto filmaba y yo presentaba las notas. Nos quedábamos
a la noche a trabajar y editar.
¿Por qué terminan con las filmaciones?
=Hubo problemas financieros, pero además mi hermano se vuelve a Rosario y
yo también. Alberto trabajaba en una productora de T.V. y yo, en
diciembre del '88 voy a editar y compaginar la película de los 100 años
de Firmat y me quedé a trabajar. Desde ese mismo estudio empiezan las
emisiones de F.M. Arco Iris, una de las primeras de Rosario, que después
se convierte en F.M. Tango. Un día el dueño me mostró el transmisor que
había comprado para poner la radio, entonces me vine acá, cargué los
equipos y los discos y empezó Arco Iris.
En septiembre del '93 me voy a Canal 3 a hacer cámara de producción,
filmando imágenes para una productora. A su vez, en el verano, trabajé
con la cámara para De 12 A 14 en La Florida, también hice producciones
para Luis Novaresio y para el programa Magazine de Carlos Bermejo. Después
pasé a Canal Rural, haciendo la parte agropecuaria de esa zona y volví a
la Tango.
¿Cómo fue tu experiencia con la Tango?
=Alberto, que había estado de director, se viene a Santa Isabel y después
de un tiempo entro en ese puesto, desde el '97 hasta fin de 2000.
Yo no sabía nada de tango hasta el momento de crearse la radio, así
que empecé a viajar a Buenos Aires a ver como se armaba la producción.
Manejar la parte artística de una radio de tango significó un gran salto
y eso cambió mi vida, realmente fue una experiencia extraordinario en
cuanto a lo musical y a lo humano. Empezamos a armar toda la programación
en computadoras, muy viejas ahora, pero que cambiaron la historia de la
radio. Aprendí a restaurar discos, algunos casi inexistentes, a pasarlos
en forma digital y mejorarlos.
He conocido mucha gente. Gente como por ejemplo Miguel Domingo Aguiló,
el máximo periodista y hacedor de programas de la radio de Rosario, era
un amigo mío, Marcelo Miñosi, que fue la voz de los radioteatros
rosarinos que escuchábamos de chiquitos, Oscar Marino que era el tipo que
hablaba de automovilismo y deporte... Era gente que venía a hacer los
programas a la radio y que estaban ahí, con 30 o 40 años de experiencia.
Gente de respeto porque respetaban su laburo, y que con la experiencia que
tenían me trataran de igual a igual ha sido una gran experiencia. La F.M.
Tango ha sido en mi vida el principal trabajo que hice en cuanto a lo
pro-fesional, lo más grande y mejor que hice.
¿Por qué volviste a Santa Isabel?
=Vine a Santa Isabel a ser feliz con mis amigos. A vivir realmente sin
preocupaciones. Significó el reencuentro con mi historia, con mi vida,
con mis afectos. Porque Rosario, además de no haberlo querido mucho, solo
era mi realización profesional, pero mis cuestiones afectivas siempre
estaban acá, me venía todos los fines de semana.
¿Sos fanático de Santa Isabel?
=Si. Amo a Santa Isabel, amo mi pueblo
Este retorno al pueblo no puede ser tomado como un fracaso?
=No. Cuando estaba en Rosario andaba en un BMW y cuando volví a Santa
Isabel andaba en un Citröen. Yo soy más feliz con un Citroën en Santa
Isabel que con un BMW en Rosario.