Nº 4 - 15/07/99
OSCAR CACCIOLATTO
- BICICLETAS Y ALGO MÁS
Parte del paisaje
cotidiano de la calle Belgrano a la altura del 1200 se combina con un cúmulo
de bicicletas ordenadamente apiladas sobre la vereda. Es la bicicletería
de Cacciolatto. Para muchos, este paisaje existe desde siempre, sin
embargo, alguna vez hubo un principio. Conozcamos hoy la historia de
este lugar y su protagonista. .
¿Donde transcurrió su niñez?
= Mi papá tenía una quinta que había comprado mi abuelo en 1908
cuando se formó el pueblo. Yo viví hasta los 17 años en ese lugar,
que después fue de Zamarini. Veníamos a la escuela los chicos de esa
zona, lo hacíamos a pié, en sulky y algunos a caballo. Cuidaba los
chanchos, juntábamos maíz, sembrábamos papas que después vendíamos
a los comercios. Después mi papá, en el año ‘50 vendió la quinta y
compró la casa que ahora es de Ester Hernando (25 de Mayo y
Corrientes). Allí yo seguí haciendo tejidos chancheros en la calle,
hacía changas, trabajaba en las panaderías; la de Chiacchierini, la de
Bulfoni y en la de Romero. Había antes más trabajo en las panaderías.
¿Después puso la bicicletería?
= No, esa es otra historia. Me tocó el servicio militar en 1954,
en La Paz, Entre Ríos; era cocinero y dormía en el casino de
oficiales. Salí en febrero de 1955 y unos meses después vino la
revolución que sacó a Perón del gobierno. Después de trabajar unos
meses en las panaderías, ese mismo año, fuí a Buenos Aires con un tío.
¿Fue a trabajar?¿En que lugares?
= Primero en “La Cantábrica”. Fabricaban molinos,
arados, hierros laminados; trabajaban 3000 personas. Era un lugar grandísimo,
en Ahedo y Morón, sobre las vías del Ferrocarril Sarmiento, las vías
entraban dentro de la misma fábrica. Yo trabajaba en la sección
bulonería con máquinas que ya habían sido superadas por otras, al
tiempo cerraron esa sección, yo me fuí antes de ese lugar porque quería
progresar y ahí no pasaba nada. Entonces fuí a aprender tornería a La
Chacarita y busqué trabajo en el diario, en esa época había para
elegir. Empecé a trabajar en una fábrica de crickets hidráulicos y
también en una de bronce. Ahí fundimos muchas placas de Evita y Perón
que el nuevo gobierno sacaba de distintos luga- res. En “La Cantábrica”
habían sacado también una estatua de Evita, eso me lo contaron mis
compañeros que me decían que antes hacían lo que querían en la fábrica
porque el gremio lo arreglaba todo.
¿Hasta cuando estuvo en Buenos Aires?
= Hasta el ‘58, cuando falleció mi hermana. Me vine entonces
para acá y trabajé de Adolfo Bin que hacía trabajos en el torno para
“Giubergia”. Después de un año se terminó el trabajo.
¿Y entonces puso la bicicletería?
= En el ‘61 alquilamos de Imnocenzi, y después nos pasamos al
lugar actual, apenas unos metros.
¿Qué me puede decir de esta labor?
= Antes era muy distinto, estaban las rodados 28, pocas bicicletas
de muje-res y las de chicos eran muy raras. Después, en la década del
‘70 salieron las “mini”y las “vaqueras”, y a partir de ahí
distintos tipos y modelos. Ahora hay muchas más que antes, las que están
ahora en pleno auge son las “playeras”; las “mountain bike” ya
no se venden tanto, tienen muchos cambios que acá no son necesarios.
¿El sistema de frenado de las “playeras” era conocido
antiguamente?
= Hace unos 30 años yo vi una alemana, que tenía un ferroviario,
que venía con ese sistema, el “contrapedal”. También ahora vienen
con un sistema de pedales que hace unos 15 años fabricaban en Norteamérica
y Brasil y que para mi es el mejor; la palanca es una sola, sin
chavetas, con menos problemas y desgaste. Un viajante me contó que en
China no lo permiten para que no baje el trabajo.
¿La mayoría se fabrica en nuestro país?
= Se están armando con cosas importadas. Acá se arman los
cuadros nada más. Las fábricas cerraron casi todas. El emporio más
grande era Rosario, estaba la fábrica de piñones, pero desde hace años
vienen de la India, Taiwán, etc. Las cadenas, que eran muy buenas,
tampoco se fabrican más, ahora son importadas y a precios casi de
regalo.
¿Y que me cuenta de su trabajo?
= Hace ya 38 años que estoy en esto. Antes este negocio te dejaba
para que pudieras progresar, ahora no hay tanto trabajo, todos compran
bicicletas nuevas en vez de arreglarlas, hay quienes andan hasta romper
todo y no sé... las tirarán. También son muchos los negocios que
venden. Antes todas las semanas tenías varias para reparar completas y
pintar, hoy no.
Usted siempre estuvo ligado a las Comisiones y la vida
religiosa.
= Desde el ‘65 estoy en la Comi-sión de la Iglesia, soy
tesorero. Si hay que subir a bajar palomas o arreglar la cam- pana lo
hago, como también otros trabajos. Estoy también en la de Bomberos
desde hace 13 años, fuí presidente. Estuve en las cooperadoras de las
escuelas, aún cuando mis hijos no iban más; hay trescientos alumnos,
trescientos padres, y ninguno quiere ser de la Comisión.
¿Qué cambios vio en Santa Isabel desde que volvió de Buenos
Aires?
= Antes la gente se conocía mucho más, ahora hay mucha gente de
afuera, que viene por un tiempo y después se va. ¿Cambios?, según quién
está el frente de la Comuna.
¿A la política nunca se dedicó?
= No, estando en estas instituciones no podés estar en política.
¿Por qué? ¿Los políticos son todos malos?
= No, puede haber buenos, no todos son malos, pero no conviene
estar para no tener problemas dentro de las instituciones.-