Nº 77 - 26/05/07
ALDO BIAGGI. TIEMPO
DE RADIO Y TELEVISIÓN
Una de las necesidades inherentes a
la condición humana es la de comunicarse con los demás, especialmente si
es a la distancia. La historia da cuenta ampliamente de los diversos
artilugios que el hombre fabricó para poder realizar el sueño de la
comunicación. De las señales de humo de los indios norteamericanos o el
golpe de los tambores en la selva africana hasta la Internet o los
teléfonos móviles de la actualidad han pasado miles de años. Sin
embargo, en apenas algo más de 100 años es que se ha dado la revolución
en las comunicaciones que ha cambiado la forma de relacionarse entre los
seres humanos. Especialmente en lo que respecta a los medios de
comunicación masivos e inmediatos, tales como la radio y la televisión.
Se
cuenta que a principios de la década de 1920 se encendió la primera
radio en Santa Isabel. Fue en el desaparecido Hotel Mayo de la calle
Belgrano al 1300, cuando un comerciante errante cobraba entrada para que
los parroquianos se asombraran con la música y las voces lejanas que
salían del aparato como por arte de magia. Se cuenta también que un
tiempo después la familia Pellegrini fue la primera en adquirir una
radio para uso diario.
Con
el tiempo su uso se fue popularizando, como también lo hizo luego la
televisión, especialmente cuando a mediados de la década de 1960
empezaron a transmitir los canales rosarinos.
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1956. Rubén
Cortéz y Aldo Biaggi arman radios. Su padre Constantino,
observa.

2007. Aldo Biaggi junto a su esposa Nélida detrás del mostrador. |
Aldo
Biaggi ha conocido de cerca parte de ese proceso de transformación
social que significaron los medios de comunicación masivos al ser, luego
de otros técnicos en electrónica, como Consina que estaba en Santa Fe
1076 o Aldo Caire de calle José Ingenieros 1218, uno de los pioneros
isabelenses en el negocio de la venta y reparación de estos aparatos. Él
nos cuenta sus experiencias.
¿Cuando se interesa por la electrónica?
= Yo era chico cuando vivíamos en el campo y veía en algunas revistas
las publicidades de los cursos de radio de las Escuelas Latinoamericanas
que me entusiasmaron. Así que a los estudios los hice mientras trabajaba
en el campo. Me acuerdo de estar sentado arriba de un aradito tirado por
caballos y mientras tanto ir leyendo los libros que mandaban por correo.
La primera radio que armé fue cuando tenía 15 años. La armé con un
soldador a carbón, o si no con el soldador arriba del calentador, porque
estábamos en el campo y no había electricidad.
¿En qué momento comienza a trabajar en forma comercial?
=Antes de eso me tocó hacer el servicio militar en Curuzú Cuatiá. Eso
fue en 1954 y el 11 de abril de 1956, cuando salí, ya tenía todo para
empezar a trabajar en la casa de mi familia, en el pueblo.
El primer día de la conscripción nos preguntaron qué oficio teníamos. Y
yo les dije que era técnico en radio y televisión, en esa época no
cualquiera tenía este oficio. "Vos vas a andar muy bien" me dijo un
teniente. Al poco tiempo les propuse armar radios, así que las
encargamos a Radio Aceto de Buenos Aires, ellos ponían el dinero y yo
las encargaba a mi nombre. Les gustó la idea y mandaron a comprar los
equipos y las herramientas.
Cuando llegaron me preguntaron cuando las iba a empezar a armar, "esta
noche nomás" les contesté, y a eso de las 4 de la mañana ya había una
radio funcionando. En total debo haber armado unas 50 radios.
Una vez llegó un combinado de 1, 80 m de largo, con dos parlantes, radio
y pasadisco. Era para el casino de oficiales, había venido desarmado y
se lo armé ahí. También armé un televisor pero no terminamos de montarlo
porque no se podía. Si no había señal de televisión, lo único que estaba
era canal 7 y en Buenos Aires. Pero eso me sirvió para aprender
¿Tuvo gente que lo guiara en sus trabajos?
= Si. Mis guías más importantes fueron Vrancovich y Elisei de Villa
Cañás con los que me fui perfeccionando.
¿Y colaboradores?
= Rubén Cortéz fue uno de ellos. En ese tiempo vivía en Santa Isabel,
después se fue a Venado Tuerto donde hoy tiene un negocio de
electrónica. Él trabajó 5 años conmigo.
El negocio era el armado de los aparatos...
= Si. Los primeros años eran valvulares, a lámparas. Pero un tiempo
después vienen los cambios cuando llegan los transistores. Apenas
aparecen las radios a transistores me pongo a armarlas. Armábamos y
vendíamos acá mismo y también en otras localidades con la marca "Albi".
Todavía hay radios de esas funcionando perfectamente. Hubo un momento en
que le compraba toda la producción a Raies de Venado, que también
armaban, porque no me alcanzaban. Supongo que habremos armado más de
2000.
¿La televisión también le trajo mucho trabajo?
= En un comienzo, en la década del '60, eran valvulares blanco y negro.
En ese tiempo, y hasta que en 1980 se instalaron las repetidoras de
Venado Tuerto, había que colocar unas torres de 15 metros o más para
instalar la antena que miraba hacia Rosario y también, aquellos que lo
preferían, hacia Buenos Aires. Pero los canales que mejor se veían eran
los rosarinos, aunque había días que la señal no llegaba bien.
Nosotros armábamos los televisores o los traíamos ya hechos y los
instalábamos, la venta incluía todo, la torre el aparato y la
instalación. O sea que había que ir con el antenista, Carlos Brega,
Roberto Oberti, o el del pueblo al que fuera.
Además estaban las reparaciones. Puedo decir que he llegado a arreglar
hasta 12 televisores en un día. Eran trabajos que se hacían a domicilio.
¿Por que ya no se hacen las reparaciones a domicilio?
=La llegada de nuevas tecnología, los televisores a color o los más
modernos aún, requieren de un laboratorio con determinado instrumental
para poder repararlos.
Ahora ya estoy retirado de esto. Hace unos 5 años que no hago más
reparaciones.
¿Y se cobraban todos los trabajos y las ventas?
=Normalmente, como en todo trabajo, algo queda sin cobrar, de todas
maneras estoy muy conforme y agradecido con los clientes que he tenido.
¿Televisores color ha vendido?
=Por supuesto. El primero televisor color que se encendió en Santa
Isabel fue en mi vidriera. Y el primero que vendí, en 1982, fue a Rosa
Fassi, un Hitachi 20'.
Además del negocio de las radios y televisores ha tenidos otros...
=Si, hasta he sido taxista varios años. Pero siempre mantuve mi oficio
que me ha dado tantas satisfacciones. Y siempre lo he hecho con mi fiel
colaboradora y compañera de "fierro", con mi mujer Nélida, que ha estado
a mi lado en todas las circunstancias.
Actualmente se los ve trabajando en la ferretería instalada en lo que
alguna vez fue el taller de electrónica.
= A pesar de que yo ya la tengo 70 años y estoy jubilado, seguimos
trabajando con mucho entusiasmo. Esta es nuestra vida, y mientras
tengamos salud lo vamos a seguir haciendo.