Nº 83 - 31/10/07
CUANDO EL AGRADECIMIENTO ERA LA MEJOR PAGA
Como se
propusiera, siguiendo con la
historia
que contara el Sr. Jorge Baldessari, a sus recuerdos de él, me gustaría
agregarle algunos de los míos, por supuesto siguiendo en la línea de
Belgrano; ojala que haya alguien que vuelque anécdotas relativas a
Juventud o al Armonía, así vamos armando el anecdotario de nuestro
pueblo.

Boletería, vestuarios e ingreso
a la cancha de Belgrano en la esquina
Este de Sarmiento y Misiones. Fines de la década de 1950. |
Mi memoria me
lleva a la época de la cancha vieja de Belgrano, en esa época realmente
era muy pibe y mi viejo (Raúl) me llevaba a los partidos. Lo que me
quedó grabado fue que, un domingo, le dio un ataque de epilepsia a uno
de los jugadores y lo llevaron al patio de los vestuarios donde había un
bomba sapo; ahí estuvo el pobre tipo con las convulsiones
mientras lo único que hacía la gente era echarle agua en la cabeza. Al
rato se recuperó y me imagino que se habrá seguido jugando el partido.
¿Algún lector se acuerda quién era éste jugador? Debe hacer de esto como
40 años.
De
esa época también me acuerdo de Jorgito Carlovich (hijo de Alberto),
íbamos con el abuelo de él todas las tardes al futuro estadio. El pibe
le decía "Abuelo Pipa" y era porque siempre fumaba en pipa de madera,
era Don Manuel Boggio, que cuidaba los arbolitos que, recién plantados,
serían la arboleda que circundaría la cancha nueva. Me acuerdo que era
todo un campo lleno de yuyos altos y de nidos de teros; cada vez que
íbamos los teros nos hacían vuelo rasante sobre las cabezas.
Don
Manuel llevaba la regadera, la azada y el veneno, y uno a uno regaba los
arbolitos y los mantenía protegidos. Para que se sepa, entonces, el
nombre del estadio belgranista se debe a Don Manuel Boggio quien, además
de ser presidente de la institución, fue quien puso el primer esfuerzo
para gestar lo que hoy es el Polideportivo. Murió un día de un ataque al
corazón.
De
esos años también recuerdo el tornado que se vino un febrero y que tumbó
la pared de la cancha de paleta vieja, recuerdo el estruendo que oímos
en mi casa, que queda en frente. Con el tiempo se reconstruyó la cancha
y se hizo el techo nuevo. Por aquel entonces la Comuna había cambiado
las luces de la calle colocando las columnas de caño. Las luminarias
viejas que eran "de colgar" tenían una forma casi esférica, la mitad de
arriba era de aluminio y la de abajo era de un plástico blanco con un
agujero en la parte de abajo para poder cambiar los focos. El hecho es
que la Comuna donó a los clubes las luminarias viejas y recuerdo cuando
mi viejo hizo la instalación eléctrica y colocación de éstas luces bajo
el techo nuevo.
Hablando
de luces, Raúl también había ayudado en la instalación de las luminarias
viejas en la cancha de Juventud; eran muchos enormes focos
incandescentes, creo que de 300 watts cada uno. Cuando se encendía la
iluminación de la cancha, una parte del pueblo se quedaba a media luz
debido al gran consumo de esa montonera de focos.
Cuando
decidieron hacer la iluminación en la cancha de Belgrano ya había más
tecnología y se incorporaron los reflectores que eran seis, uno por
columna (eran marca Siemens y absolutamente caros). Al ser todo más
liviano, las torres eran mucho más chicas que las de la cancha de
Juventud. Recuerdo que las construyó Carlitos Brega ayudado por la gente
del fútbol, mi viejo por supuesto también hizo la instalación eléctrica
y me acuerdo que hacía falta una gran base aislante para disponer todos
los interruptores y sus fusibles, y no se les ocurrió mejor idea que
hacer todo sobre un mármol que, si mal no recuerdo, lo sacaron del
cementerio.
Todas
las tardes se venían para mi casa Nelo Astolfi, Edmundo Pellegrini y
otros más que, junto a mi viejo hacían uno a uno los agujeros en el
mármol con las máquinas a manija (no existían los taladros eléctricos);
pobres viejos ¡Que manera de hacer agujeritos! Cuando se fueron haciendo
las pruebas cada uno hacía sus comentarios y recuerdo una noche que
Pedro Arminchiardi, que creo había sido arquero, fue orientando las
luces de las esquinas porque, en los córners, encandilaban al portero.
La
noche de la inauguración no recuerdo contra qué cuadro había jugado
Belgrano un amistoso. Sería bueno que quien lo sepa sea tan amable de
comentarlo; me parece que el local había traído algunos refuerzos de
cuadros vecinos. Lo que sí me quedó grabado fue que, como tantos otros
que trabajaban por amor a la camiseta, mi papá hizo tanto la instalación
de la cancha de fútbol como la de básquet y de paleta totalmente gratis.
Le dieron un pergamino de agradecimiento, que aún conserva, y una cena.
En aquella época los que colaboraban se sentían muy bien pagos con las
gracias (¡qué distinto a la época actual!).
Creo haber hecho un pequeño aporte, ojala muchos tomen la posta y sigamos
contando nuestra historia, pues los pueblos que conocen sus hechos y sus
costumbres son pueblos cultos.
Gerardo
Severini.